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La idea que el Movimiento tiene de los valores culturales y de la historia ¿Es una especie de utopismo regresivo?

Escrito por Muhammed Çetin on . Publicado en El Movimiento Gülen

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Fethullah Gülen

El Movimiento no persigue un paradigma anacrónico tal y como hacen las sectas. No siente añoranza del pasado. Aún así, destaca los valores culturales. Fethullah Gülen ha dicho: «Se ha prestado poca atención a la enseñanza de los valores culturales, aunque son imprescindibles para la educación. Si un día conseguimos que se les dé la importancia que tienen, habremos logrado un objetivo capital».

Esta insistencia en los valores culturales ha sido aprovechada por los críticos que la describen como una llamada reaccionaria al regreso a la sociedad otomana anterior a la república —en términos sociológicos, como una especie de utopismo regresivo. El insulto empleado en el contexto turco —irticaci— podría traducirse por «reaccionario». Sin embargo, Fethullah Gülen ha negado siempre tal acusación: «La palabra irtica significa regresar al pasado o traer el pasado al presente. Soy una persona que se ha propuesto la eternidad como meta, no sólo el día de mañana. Pienso en el futuro de nuestro país e intento hacer lo que puedo por él. No he tenido nunca nada que ver con llevar a mi país hacia atrás en ninguno de mis escritos, discursos o actividades. Pero nadie puede etiquetar como irtica la creencia en Dios, el culto, los valores morales y… los asuntos no limitados por el tiempo».

Hizmet jamás ha definido su identidad en función del pasado, ni en su inicio ni en etapas posteriores. No se apoya en un mito escapista de renacimiento ni lo fomenta. Su actividad no se basa en un llamamiento utópico con connotaciones religiosas o ideológicas. No reduce la complejidad de la vida moderna a la unidad de una simple fórmula globalizadora. Reconoce distintos niveles y herramientas de análisis, y por tanto no identifica a toda la sociedad con la solidaridad sacra de ningún grupo. Su acento religioso no le hace susceptible de manipulación por alguna estructura de poder, ni le lleva a la marginalización sectaria o a transformarse en una moda o en un producto vendido en el mercado como tranquilizante. La competitividad dentro y entre los proyectos de servicio no permite que el Movimiento sea conducido o se convierta en una huida individual, en una búsqueda mítica o en un fanático fundamentalismo.