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¿Es conflictivo el Movimiento? ¿Viola algunos límites o leyes?

Escrito por Muhammed Çetin on . Publicado en El Movimiento Gülen

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Fethullah Gülen

Los actores de un conflicto comparten un campo de acción, un sistema de referencias común, y algo por lo que luchan y a lo que ambos aluden implícita o explícitamente. Los adversarios chocan a causa de las definiciones antagónicas de objetivos, relaciones y medios de producción social sobre los que discrepan. El conflicto se manifiesta como un choque por el control y la asignación de recursos que las partes interesadas consideran vitales.

Hizmet, sin embargo, no expresa ningún conflicto. Los participantes no violan los límites del sistema de relaciones sociales en el que se inserta su proyecto de servicio o sus trabajos. No infringen las reglas del juego, y están siempre dispuestos a negociar sobre los objetivos de las instituciones o proyectos de servicio que han creado o gestionan. El Movimiento no disputa la legitimidad del poder o del sistema en el que surge. Su acción colectiva no se basa en clases, ni tiene orientación política, ni es contenciosa o de confrontación. No tiene objetivos materiales estrechos.

Los servicios del Movimiento no se han aliado nunca, ni han sido infiltrados por los grupos marginales o desviados presentes en las sociedades donde están localizadas las instituciones creadas por los participantes. Los servicios docentes no se han diluido en una mera conducta reivindicativa o de ruptura violenta, ni han perdido la capacidad de enfrentarse y resolver los asuntos educativos para el bien común.

Hizmet trabaja para eliminar la ignorancia, el atraso, la desunión, la falta de fe, la injusticia y las desviaciones. Así pues, no trata de hacer ningún desafío político a la legitimidad del poder ni de contestar la asignación actual de los recursos sociales. Por ello, Hizmet no puede ser definido como un movimiento reactivo, de conflicto o de confrontación.

Sin embargo, Gülen y el Movimiento se plantean y tratan de resolver problemas y crisis tales como el intento de politizar la religión, las tensiones sociales y sectarias, y la explotación de las mismas para desestabilizar a Turquía. Hizmet se opone asimismo a actividades indeseables, como son el fundamentalismo, el dogmatismo y la coacción, pero los participantes no intentan controlar a individuos, ni a grupos o partidos políticos concretos, ni tampoco al estado.