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Las Escuelas turcas en el Extranjero

Escrito por Mehmet Gündem on . Publicado en La Entrevista con Gülen en el periódico Milliyet

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¿Cuál es su opinión acerca de las escuelas turcas que han sido instituidas en el extranjero, promovidas por usted?

Permita que sociólogos e historiadores de filosofía contesten a esto por mí. Y deje responder a cualquiera de los que han tenido la posibilidad de visitar estas escuelas y han escrito buenas opiniones sobre éstas.

¿Comprendió el Estado su importancia?

Considero esto como una oportunidad que no ha de ser desaprovechada. Pienso que lo importante es que nos aseguremos en continuar dichas actividades educativas, no importa como. El estado puede respaldar estas actividades, realizadas por organizaciones benéficas, y financiarlas o puede asumir su control totalmente — por el ejército o funcionarios civiles— y llevar a cabo, fiel y absolutamente, las mismas funciones. Es incorrecto e impropio tildar con diferentes epítetos a estas escuelas y mostrarle antipatía solamente porque ciertas personas colaboran en ellas. Considerar las cosas de acuerdo a su verdadera valía es lo correcto. Si no pueden realizarlo, entonces aquellos a quienes no les agrada esto automáticamente no tendrán nada decir acerca de este tema.

Hay inquietudes y preocupaciones acerca de que estas escuelas abrirán el camino para propiciar «un asedio a Turquía» desde el extranjero.

Pienso precisamente lo contrario. No sé lo que significa esto de poner sitio a Turquía desde el extranjero. Puedo decir tan sólo que permiten que su imaginación vuele demasiado.

¿Sabía el estado —las autoridades— sobre estas escuelas cuándo fueron establecidas?

Desde luego que lo sabían. Nuestro fallecido amigo Kemal Erimez mantenía una estrecha relación amistosa con Süleyman Demirel. Cuando Kemal Erimez le solicitó una carta de referencia, el Sr. Demirel respondió magnánimamente, firmando los papeles y diciendo; «aquí los tienes, puedes escribir en ellos todo lo que quieras». Todavía tengo los esbozos de algunas de estas cartas. En cualquiera de los países que el anterior presidente Turgut Özal visitó durante su viaje a Asia Central expresó que «apoyo este cuestión como Presidente de Turquía». Después Bülent Ecevit visitó estas escuelas proclamando que «la gente de este país realiza aquello que no podía haber sido realizado, incluso en el período de Otomano». Los recuerdo a todos ellos con gran agradecimiento. Fue el ejército el que, con mayor seguridad, conocía con mayor detalle las escuelas que estaban siendo constituidas en el Norte de Irak y en Afganistán, y lo consideraron apropiado. Pero, después de cierto tiempo, algunas personas aparecieron con ideas que hicieron parecer estas actividades como perjudiciales si la gente continuaba siendo educada en tales escuelas. Perdóneme si me atrevo a decirlo, pero tramaron unas reclamaciones infundadas, cuya influencia llevó a algunos a preguntarse si podría ser esto cierto.

¿Qué piensa usted del hecho de que dicha reacción no surgió en los países dónde las escuelas se encuentran, sino que procedió de algunos grupos en Turquía?

Un profesor, entre toda la gente que visitó estas escuelas, un historiador social, dijo al finalizar su lección en una academia «En mi opinión, estar en contra de estas escuelas es comparable a la traición». Y por cierto, a la misma vez, podemos encontrarnos con aquellos que están en contra de dichas escuelas, a pesar de que nunca las vieron, las han visitado, o saben algo sobre estas. Esencialmente, esta gente no conoce, ni la historia, ni el pasado de los turcos. Con sus esfuerzos — aunque sean ínfimos — algunos pensamientos negativos han surgido, pero no creo que durarán por mucho tiempo. No puedes extinguir la luz del Sol, lanzándole barro.

Los países en donde las escuelas han sido establecidas son aquellos que perduraron bajo el efecto de comunismo durante mucho tiempo. Poseen agencias de inteligencia con la experiencia de la extinta KGB. Estas agencias supervisaron estrictamente todas las actividades educativas. Y permiten a las escuelas que sigan su rumbo, mientras que, lamentablemente, algunas personas en nuestro país eran hostiles hacia las mismas. Sabemos que en varias ocasiones enviaron mensajes a las agencias de inteligencia que acabamos de mencionar. Una persona importante, que amó a Turquía, dijo que «estamos a punto de convencer a una persona en tal y tal lugar». Al poco rato, la misma persona dice « ¿qué puedo hacer?, después de nuestra reunión un informe desde Turquía nos ha sido pasada con otro archivo con información negativa». A pesar de todo esto, en respuesta a todos aquellos archivos, estos gobiernos y sus fuerzas de seguridad declararon que «no podemos apreciar nada malo en esta gente, como usted nos indica». Ellos siguen otorgando galardones y los demás siguen causando daño. Estos esfuerzos para provocar el perjuicio incitan a nuestros países vecinos a iniciar más investigaciones meticulosas. Incluso si intentan aún con más fuerza provocarnos daño, no pienso que les creerán con más consistencia.

Algunos dicen que las escuelas deberían haber sido instituidas en Oriente Medio en lugar de Asia Central.

Asia Central fue un romance diferente para nosotros, las baladas estaban siendo cantadas acerca de ello. Y Dios lo hizo posible para nosotros. Otra dimensión de la cuestión es que los árabes nos menosprecian en los asuntos religiosos y no piensan siquiera durante un minuto que tengamos algo para ofrecerles.

¿Se ha intentado alguna vez?

Algunas tentativas se realizaron. Siria e Irán no nos dieron permiso. Los iraníes dijeron, «Tenemos mejores conocimientos acerca de estos asuntos, proporciónennos los medios y nosotros lo llevaremos a cabo». Cuando tienen una actitud así, no es posible hacer nada en ese lugar. En cuanto a los talibanes, nos dijeron « ¿no tiene otra cosa mejor que hacer que fundar escuelas? Váyanse y solucione los asuntos de su propio país». Sin embargo, en Asia Central no fue así. Ellos nos vieron como sus parientes y se entusiasmaron con nosotros rápidamente. Las actividades allí se convirtieron en una referente para la Federación Rusa y el Lejano Oriente, y allí también, Dios nos ha concedido el éxito. No sólo nuestra opción, sino también la actitud del otro bando es importante.

¿Por qué no se les «abrieron las puertas» en Oriente Medio?

Ellos bien podrían haber reaccionado de un modo negativo, ya que tenían miedo a que el conocimiento turco acerca de la república y la democracia tuvieran que ser exportados a su país desde el nuestro hacia ellos por medio de las escuelas. Pero no nos encontramos este tipo de reacción en Oriente Medio o África. Al contrario, permitieron que iniciáramos nuestras escuelas, pusiéramos nuestra bandera en sus puertas, y cantaron nuestro himno nacional junto a nosotros. No pienso que la gente de Oriente Medio hubiera tolerado esto. Las heridas abiertas en aquellas zonas por gente como Lawrence, el espía inglés, no han sido curadas todavía.

Hay un gran movimiento que apreciamos a simple vista. ¿Todos se preguntan cómo puede ser esto posible, haciéndose la pregunta ¿«de donde viene el agua que hace funcionar el molino»?

Estas prestaciones son actividades educativas que empezaron en dos lugares, y luego gradualmente se desarrollaron en Turquía y en el extranjero paso a paso. Los profesores sabían que afrontarían varias dificultades cuando marchaban a estos países, con el apoyo de gente acaudalada, de las fundaciones y las sociedades. Y realmente afrontaron serios problemas. El fallecido Aydin Bolak se rasgaba las vestiduras cuando contó como algunos de nuestros amigos sirvieron, sin obtener ningún pago de sus sueldos en un país donde la temperatura puede estar por debajo de los - 60º Celsius. Por una parte, tales cosas ocurrían, y por otra, alguien abiertamente me preguntó « ¿de dónde viene el agua para trabajar el molino?»

¿Cuál fue su respuesta?

«El poder detrás de estas actividades educativas es el mismo poder que devolvió a nuestra nación su independencia durante cierto intervalo de tiempo» dije. Tal y como una nación empleó todos los recursos que tenían en sus manos, aprovechando desde cacharros de cocina hasta carros de buey, e incluso con la participación de las mujeres en la lucha para la consecución de dicho objetivo. Estos voluntarios realizan lo mismo hoy en día, en la creencia de que «la persuasión es el camino por el que la gente civilizada alcanzará el éxito».

Esta gente estableció escuelas por todo el mundo, pensando que podemos elevar a la gente sólo mediante la educación, creyendo con convicción que podemos detener el conflicto sólo a través de la educación. De aquí es de donde el agua que hace funcionar el molino procede.

En realidad, hubo algunas tentativas, ocasionadas por sentimientos de rivalidad, que motivaron que profesores que trabajaron allí pidieran salarios comprendidos entre los dos mil y los tres mil dólares. Pero nuestros amigos, los cuales se ofrecieron como voluntarios, aceptaron salarios tan bajos como los de un becario (alrededor de 300-400 dólares). Algunos de ellos hasta tuvieron que encontrar empleos adicionales. Los representantes de las fundaciones y sociedades que apoyaron las escuelas también trabajaron en la construcción de las escuelas, como un trabajador más. No hay ninguna fuente detrás de estas escuelas, sólo los sinceros esfuerzos de esta nación. El agua para hacer funcionar el molino viene a través del sacrificio. Cuando un movimiento marcha por este camino, esto significa que es independiente y no debe nada a nadie. Además, hasta los estados pueden estar a veces endeudados.

Se tienen sospechas acerca de las escuelas que se encuentran en Turquía.

Aquellos que tienen tales sospechas también, con la misma actitud, levantan sospechas en cuanto al sistema político de nuestro estado. Estas escuelas fueron inspeccionadas de maneras bastante insólitas. Algunas inspecciones realizadas a las escuelas de las muchachas fueron ejecutadas de un modo tal que estaban en disconformidad con el código moral de nuestra sociedad, es decir, que prácticamente desembocaron en la realización de incursiones nocturnas. Entraron con violencia en los dormitorios, registrando sus pertenencias. Estos acontecimientos no aparecieron en la prensa. Nuestros amigos no se quejaron a los ministros de gobierno. Dijeron que aquellos que habían venido para investigar eran los inspectores de nuestro propio estado, «déjenles venir las veces que quieran», expresaron. A pesar de no haber encontrado nada en cualquiera de estas inspecciones, los rumores todavía no se detuvieron; esto es ignominioso, significa haber perdido el sentido de la vergüenza.

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