El decreto divino y el destino

Con relación al conocimiento divino. Como se señaló antes, Allah está más allá de toda comparación y cualquier cosa que imaginemos de Él, es diferente a esto. Sólo podremos adquirir un poco de conocimiento de Él, no de Su Divina Esencia, sino de Sus Atributos y Nombres, meditando en Sus actos y criaturas y estudiándolas. Sin embargo, para entender Sus actos, algunas veces tenemos que acudir a las comparaciones, como está permitido en el verso Coránico, Allah es la comparación más elevada (30:27).

De esta manera, para poder vislumbrar la relación entre el Conocimiento, el Destino y el Decreto Divinos, podemos meditar la siguiente comparación: 

Supongamos que hay un hombre extremadamente habilidoso, que es ingeniero así como también arquitecto y constructor. Quiere construir una magnífica casa. Primero, debe imaginar qué clase de casa quiere construir. Esta es la existencia de la casa en la mente del constructor. Luego, el hombre habilidoso dibuja un plano detallado de la casa. Después, pone en práctica su diseño y construye la casa según este. Esta es la existencia material de la casa. La casa está registrada en numerosos recuerdos, e incluso si son destruidos completamente, continúa viviendo en estos recuerdos y en la mente y el plano de su constructor. Esta es la forma final de la existencia de la casa y ha adquirido alguna clase de perpetuidad.

Antes de comenzar a escribir un libro, un autor debe tener todo el contenido o conocimiento del sentido completo del libro en su mente. Esta es la existencia del libro como conocimiento o sentido. La existencia de algo (como en los ejemplos del libro o la casa) como conocimiento o sentido, es su existencia esencial. Incluso si este conocimiento o sentido no esté puesto en palabras o en práctica, existe en la mente. Por lo tanto, aunque necesita «materia» para ser visible en el mundo material y ser conocido por los demás, el conocimiento o sentido es la esencia en la existencia, sobre la que depende la existencia material.

Para hacer de su conocimiento que se aloja en su mente, visible y conocido por los demás en el mundo material, el autor debe expresarlo en palabras. Así que antes de ponerlo en palabras, lo arregla en capítulos, secciones y párrafos, es decir que, hace un plano detallado. Luego, lo escribe y le da una existencia material. Incluso si es libro es completamente destruido, continúa viviendo en numerosos recuerdos y en la mente de su autor.

Asimismo, Allah tiene un conocimiento total y exacto del Universo en general y con todas sus partes hasta las partículas más diminutas. Para tener una vislumbre de la extensión infinita de Su Conocimiento, podemos meditar los versos cuyas traducciones literales son las siguientes:

Puede ser que no te guste algo aunque sea bueno para ti, y ames algo aunque sea malo para ti. Allah lo sabe, pero tú no (2:216).

Decid: «Si esconden lo que está en sus pechos o lo revelan, Allah lo sabe. Él conoce todo lo que contienen los cielos y la tierra; y Él tiene el poder sobre todas las cosas» (3:29).

Con Él están las llaves de lo Invisible. Nadie salvo Él las conoce. Y Él conoce lo que hay en la tierra y el mar. Una hoja no cae salvo que Él lo sepa; ni un grano entre la oscuridad de la tierra, nada de lo mojado o seco, salvo que (esté) en un Libro Manifiesto (6:59).

Digan: «Si el océano fuera tinta para las palabras de mi Señor, seguramente el océano sería agotado antes de que las palabras de mi Señor estuviesen terminadas, incluso si Nosotros trajéramos otro (océano) como ese, para su ayuda» (18:109).

Incluso si Él no hubiera creado el universo, este todavía existiría en Su Conocimiento. Ya que Allah Mismo está más allá del tiempo y el espacio y todo el tiempo y el espacio está unido a Su Conocimiento en un solo punto, y ya que Su Conocimiento no depende del tiempo y el espacio, en relación con Él y Su Conocimiento eterno, que todo lo abarca, no puede haber cosas precedentes, posteriores, sucesivas o como división del tiempo. El tiempo y el espacio sólo son dos dimensiones de la creación.

Todo existe eternamente en el Conocimiento de Allah. Allah conoce todas las cosas con las peculiaridades exactas de cada una, y el Poder Divino viste a una cosa con la existencia material según la Voluntad Divina.Esta transferencia desde el Conocimiento hacia el reino de la existencia material sucede dentro de los límites del tiempo y el espacio. El Conocimiento y la Voluntad son dos Atributos esenciales del Ser Divino: Allah conoce las cosas; las cosas existen en el Conocimiento, la Voluntad las determina con todas sus peculiaridades según una cierta medida, y el Poder les da existencia material. La relación que estamos tratando de explicar entre el Conocimiento y el Destino Divinos, se mejor expresada en el verso, la traducción literal del mismo es la siguiente:

No hay cosa con nosotros que no sean los víveres de allí. No los enviamos abajo salvo con la medida señalada (15.21).

Con relación al registro y la duplicación. Todo lo que existe en el Conocimiento Divino en la forma individualizada según una cierta medida o si podemos decirlo asó, como un plan o proyecto, está en un Registro que el Corán llama «la Tabla Suprema Preservada» (85:21) o el Registro Manifiesto (36:12). El Corán declara explícitamente que nada nos sucede salvo que Allah lo haya decretado o previamente ordenado para nosotros (9:51) y no hay ni una criatura moviéndose sobre la Tierra, ni una voladora volando con dos alas, salvo que sean comunidades como la humanidad, y que Allah haya descuidado nada en el Registro (6:38).

Este Registro o Tabla Suprema Preservada es un título para el Conocimiento Divino en relación a la creación. También podemos llamarlo el Registro original. En el «proceso» de creación, este Registro es duplicado. Su primera copia o duplicación muy extensa que comprende toda la creación es llamada en el Corán la «Tabla de la Exclusión y la Confirmación» o el «Libro Manifiesto». Mientras que la Tabla Suprema Preservada o el Registro Manifiesto relata los originales de las criaturas en el Conocimiento Divino y los principios y leyes de la creación, el Libro Manifiesto o la Tabla de la Exclusión y la Confirmaciónes la realidad y, metafóricamente, una página de la corriente del tiempo. El Poder Divino transfiere las cosas desde la Tabla Suprema Preservada hacia la Tablade la Exclusióny la Confirmación. Enotras palabras, el Poder Divino arregla las cosas en la página del tiempo o las adhiere a su vez a la cuerda del tiempo. Nada cambia en la Tabla Suprema Preservada; todo allí está fijado, pero en el «proceso» de la creación, Allah prescinde de lo que Quiere, confirma y establece lo que Quiere (13:39).

Después del nacimiento, todos somos registrados en un registro de nacimientos. Luego, según la información en este registro estatal de personas, a todos se les da un documento de identidad. Análogamente, todos son registrados en la Tabla Suprema Preservada con todas sus características personales, particularidades, e historia de la futura vida hasta los detalles más pequeños. Este registro original de cada uno es copiado por los ángeles, y la parte de este que relata la vida del cuerpo es codificado en células como información o leyes. Sin embargo, para que esta información sea usada por el cuerpo para trabajar y tener vida, el espíritu tiene que ser insuflado en el cuerpo.

La otra parte de la copia del registro original que relata la vida del hombre como un ser consciente e inteligente, es sujetado alrededor de su cuello como un libro invisible (17:13). Durante toda su vida, el hombre decreta lo que está en ese libro. Sin embargo, eso no significa para nada que el Destino o la previa determinación de la historia de la vida de un hombre lo obligue a comportarse de cierta manera. Como estamos tratando de explicar, el Destino es alguna clase de conocimiento. Es así: por ejemplo, tú envías a alguien a un lugar para que haga alguna tarea. Previamente has conseguido lo que va a necesitar durante ese viaje y le has dado las instrucciones necesarias para hacer la tarea. Ya que sabías por adelantado cómo se comportaría en cada paso de su viaje, has registrado todos los detalles de ese viaje futuro en un cuaderno pequeño y lo has colocado en un bolsillo secreto de la chaqueta del hombre. Él se pone en marcha ignorando dicha libreta y se comporta de la manera que quiere durante todo su viaje. Junto con él, envía a dos de sus hombres más leales para que lo sigan dondequiera que él vaya, que observen todos sus actos y registren secretamente en una cinta de video lo que hace, dice y la manera en la que actúa. A su regreso, comparas las grabaciones de la cinta de video con el contenido del anotador en su bolsillo secreto y ves que no hay ni la menor diferencia entre ellos. Luego, lo llamas para que describa si hizo la tarea de acuerdo a tus instrucciones y lo recompensas, lo castigas o lo perdonas.

Como en el ejemplo de arriba, Allah, el Que conoce todo por adelantado y está más allá de todo el tiempo y el espacio,  previamente registrado en los registros de las historias de la vida de toda la gente que viene al mundo. Los ángeles copian los registros y sujetan alrededor de cada persona su propio expediente o registro, que es lo que llamamos destino. El conocimiento previo y el registro de Allah de cualquier cosa que haga un hombre en toda su vida nunca obligan a este a hacerlo. Actúa por su propio libre albedrío y hace de este lo que quiere. Toda su vida está registrada por dos ángeles, a quienes llamamos Kiramun Katibun (Nobles Escribas). En el Día del Juicio Final, los registros de su vida por estos ángeles serán presentados ante él y se le dirá que lea su Libro:

El libro de la historia de la vida (destino) de cada hombre Nosotros lo hemos sujetado alrededor de su cuello, y daremos a luz para él en el Día de la Resurrecciónun libro que encontrará abierto de par en par. (Se le dirá a él): «Lee tu libro. Tu propio yo es suficiente como un contador en contra de ti este día.» (17:13-14)

Con relación a la voluntad divina. Como se señaló arriba, Allah almacena todas las cosas en Su Conocimiento en un registro y le da sus propias características particulares, señalando para su lapso de vida y provisión. También registra (previamente) cuándo y dónde alguien nacerá y morirá y qué hará durante toda su vida. Todo esto sucede por la Voluntad Divina.

Es a través de la Voluntad Divina que todas las cosas y cada acontecimiento, sea en el reino del Conocimiento Divino o en el de la existencia material, incluyendo la vida del hombre, están (previamente) determinadas y se les dieron un cierto rumbo de dirección. Nada ocurre más allá del alcance de la Voluntad Divina.

Por ejemplo, que hay innumerables alternativas delante de un embrión en el útero femenino: sea que crezca como un ser animado, llegue al mundo o no, cuándo y dónde nacerá, cuánto tiempo vivirá, cuándo y dónde morirá, etc. Todos los seres son diferentes unos con otros en la tez y el semblante, hasta las huellas digitales, en el carácter, en los gustos y las aversiones, así sucesivamente, aunque todos están formados de los mismos elementos básicos. Así, para una partícula de comida que entra a un cuerpo en la etapa de embrión o en el desarrollo completo, hay incontables alternativas sobre dónde irá y se establecerá. Si, por ejemplo, una sola partícula que debe ir a la pupila del ojo derecho y establecerse allí, fuera al oído derecho, esto podría resultar una anomalía. De esta manera, es por la Voluntad Divina que todo lo abarca que todo ocurre según un plan milagrosamente calculado, y otra vez es mediante la Voluntad Divina que hay un orden y armonía milagrosos en el universo. Ninguna hoja cae, ni una sola semilla germina bajo la tierra, salvo que Allah así lo quiera.

El libre albedrío del hombre también está incluido en la Voluntad Divina.No obstante, la relación entre la Voluntad Divina y el libre albedrío del hombre no es igual como entre la Voluntad Divina y las vidas de las otras cosas o seres. Allah Todopoderoso ha dotado al hombre con el poder de elección —libre albedrío— y, teniendo en cuenta sus futuras elecciones en la vida, determinó (previamente) su vida hasta sus detalles más pequeños. Como se explicó arriba, la determinación (previa) de Allah de la vida y las acciones del hombre es como conocerlas por adelantado.[1]

En suma, la Voluntad Divina domina toda la creación, y nada es ni ocurre más allá de Su alcance. Es gracias a la Voluntad Divina que hay una armonía y un orden milagrosos en el universo, y a todas las cosas y a cada acontecimiento se les da una cierta dirección y características propias. Sin embargo, la Voluntad Divina no excluye al hombre de tener un libre albedrío.

Con relación a la creación.Hay dos aspectos de la relación entre el Decreto y Destino Divinos y la creación:

Como un factor determinante y convincente, excepto por el reino en donde el libre albedrío del hombre tiene una parte, el Destino es absolutamente dominante. Todo ocurre, todos los acontecimientos suceden, según la medida, la determinación, el juicio y la dirección del Destino. Allah es el dueño absoluto de la soberanía en todo el Universo y Él actúa y dispone de la manera que Quiere en Su Reino. Hace lo que Quiere y nadie puede llamarlo para que de cuenta de Sus actos. Es absolutamente Justo y Sabio y también absolutamente Misericordioso y Compasivo. Por lo tanto, cualquier cosa que Él haga está bien y nunca agravia a ninguna de Sus criaturas.

No podemos interferir en la operación del universo: el Sol siempre nos envía calor y luz completamente independiente de nosotros, la Tierra rota alrededor de sí misma y el Sol; los días, meses, estaciones y años van y vienen uno tras otro y no podemos hacer nada con respecto a lo que sucede en la «naturaleza». Hay innumerables ejemplos de sabiduría en todos esos actos de Allah y todos son para el uso y beneficio del hombre, así que lo que experimenta el hombre es para estudiar y reflexionar sobre Sus actos y tratar de encontrar los ejemplos de sabiduría en ellos:

En la creación de los cielos y la tierra, y en la alternación de la noche y el día, hay señales para que entiendan los hombres. Aquellos que recuerdan y mencionan a Allah parados, sentados, y acostados, y reflexionan sobre la creación de los cielos y la tierra. « ¡Señor Nuestro! No has creado esto en vano. ¡Que la gloria esté Contigo! Protégenos del castigo del Fuego.» (3:190-91)

El hombre también debería reflexionar sobre lo que le sucede en su vida. Allah nunca quiere el mal para Sus criaturas, así que, como declara explícitamente el Corán, cualquier cosa mala que te suceda es debido a él mismo (4:79); es a causa de sus pecados. Allah permite que las desgracias golpeen al hombre para perdonar sus pecados o promoverlo a rangos más elevados. Pero esto no significa que Él siempre castiga a un hombre con algunas desgracias por cada pecado suyo; pasa por alto muchos de sus pecados sin castigarlo.

El segundo aspecto de la relación entre el Destino y la creación le concierne a los interdictos y prohibiciones religiosas, que se relacionan con el libre albedrío humano.

Mientras que el Destino Divino es absolutamente dominante y convincente por la parte de la existencia en donde el libre albedrío del hombre no tiene parte, como la creación y el control de todas las cosas y los seres, los cuerpos animados e inanimados, y el movimiento de los planetas y todos los acontecimientos o fenómenos «naturales», en el reino humano, éste toma en consideración el libre albedrío del hombre. Sin embargo, como Allah crea todas las cosas y los acontecimientos en la «naturaleza», también crea lo que el hombre hace y hará. Esto es porque Allah ha honrado al hombre con el libre albedrío y preparó para él una residencia eterna. Aunque Él desea que Sus sirvientes siempre hagan el bien y lo vayan a hacer e insistentemente los invita a esto, no se refrena de dar existencia externa física a sus malas elecciones y actos de maldad, no obstante a estar disgustado con ellos.

[1] Sin embargo, deberíamos agregar que la concepción deísta de Allah no es correcta. Es decir, que Allah no dejó al Universo solo después de Haberlo creado. Estamos contenidos por el tiempo y el espacio y por lo tanto no podemos sacar conclusiones exactamente verdaderas sobre la relación entre el Creador y la creación. También, somos incapaces de percibir la eternidad; tenemos poca información sobre el dominio material de la existencia. Allah está más allá del tiempo y el espacio; Él es infinito y eterno. Tiene el universo en Su «mano», lo controla y maneja de cualquier manera que Quiera. Sin embargo, para que podamos vislumbrar algo de Sus acciones y adquirir un poco de conocimiento sobre Él y Sus Atributos, coloca sobre Sus manifestaciones los límites del tiempo y el espacio. De otra manera, la vida no sería, ni podríamos tener algún conocimiento de Él y el universo. Por lo tanto, todas las explicaciones que hemos dado hasta aquí sobre Su Voluntad y Destino, deberían ser consideradas a la luz del hecho de que podemos acercarnos al tema sólo desde dentro de los límites de esta vida, que está limitada por el tiempo, el espacio y la materia, y también desde dentro de los límites de nuestra misma existencia.
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