Gülen: «En cuanto al Movimiento; ni ahora, ni en el futuro deberían nuestros amigos tener cualquier tipo de ambición por participar en el Gobierno»

¿Tiene escrito su testamento?

Había escrito un testamento hace tiempo. En este solicité ser sepultado envuelto en mi hábito, y con mi turbante (la prenda tradicional de un erudito musulmán). El dinero que tengo ahora en mi cartera será suficiente para pagar para mi sudario y los gastos del entierro. No quiero que el dinero de los derechos reservados sea utilizado en mis exequias; no estoy seguro de si será correcto. No quiero que sea pagado con el dinero de mi pensión, lo que a su vez significaría que el estado pagaría por dichos funerales. Esta es la razón por la cual guardo este dinero para mi entierro. Compré algunos de mis libros con mi pensión, considerándolos así como si hubiesen sido adquiridos por el estado. De algunos de los libros que poseo supe de su existencia por algunas editoriales, ya que soy un estudioso. Obraron así debido a mi posición. Por lo tanto, tal y como guardo los regalos enviados por la gente en mis colecciones y los vuelvo a regalar otra vez a la nación, de la misma manera he hecho testamento de mis libros y mis bienes personales para que sean donados en la institución en el cual se encuentren.

Solían haber algunos amigos que pagaron por el té que bebieron o el alimento que comieron. Los mencioné en mi testamento y en caso de haber fallecido, nombro a sus familias. Espero que estén agradecidos otorgándoles lo que he dejado tras de mi. Antes de que me viniera aquí, escribí que si moría en algún lugar lejos de Turquía, no habría ninguna necesidad de experimentar gastos suplementarios en llevar mi cuerpo de regreso a Turquía, pero no es nada fácil decantarse por esta decisión. Deseo ser sepultado en Turquía al lado de mi padre o mi madre.

En cuanto al movimiento, ni ahora, ni en el futuro deberían nuestros amigos tener ambiciones para llegar hasta el gobierno, no deberían dedicarse a la política, aun en el caso de que todo el poder y la pompa del mundo se coloquen a sus pies; mis amigos que me aman y prestan atención a mi consejo no deberían mostrar ni un momento de vacilación para apartar todo esto con el reverso de su mano Había hecho declaraciones similares en otros momentos, incluso si los otros no entienden, déjeles buscar el beneplácito de Dios, dejarles esforzarse sinceramente en el camino de glorificar el Nombre de Dios sin detenerse un instante. Ahora quiero escribir un nuevo testamento y clarificar algunos detalles de tales puntos.

Usted ha estado en los EE.UU. durante los últimos seis años. ¿Cómo le consideran los americanos?

No soy una persona muy conocida aquí. No he conocido a nadie, tan sólo a unas pocas personas, y por motivos de cortesía.

¿Por qué no conoce a la gente?

Cuando vine aquí en 1997, conocí a algunas personas, por ejemplo, aquellos que trabajaron en Turquía como diplomáticos, enviados, académicos, y sacerdotes. Vine aquí debido a mi enfermedad. Entonces cuando la «tormenta» se desató en Turquía, pensé que sería más apropiado continuar mi tratamiento aquí. Era obvio que no sería capaz de soportar los acontecimientos de Turquía con los problemas de salud de mi corazón, la tensión arterial, el colesterol, etc. estaba en América, pero permanecía lejos de América. Había rumores tales como algunas afirmaciones realizadas por la organización Green Belt (Cinturón Verde), así como una asociación que entablaron con nosotros y los proyectos de los Estados Unidos. No conocí a nadie, ya que no quise facilitar demandas inadecuadas, no acepté ninguna de las ofertas para dar conferencias en las universidades.

Mi lugar es en mi país, con su tierra y sus piedras, entre mi nación. Recientemente, los turcos aquí han comenzado a realizar algunas actividades y expresando sus maneras de parecer. De esta manera algunas personas me han llegado a conocer por algunos de mis libros. Fue gente que aceptó el Islam por medio de nuestros amigos y que dijo, «Muhammad es el Mensajero de Dios». He conocido a algunas personas de entre el mundo intelectual y académico, los cuales tenían curiosidad acerca del movimiento.

¿Cómo le han afectado los años en los Estados Unidos?

Si lo expresamos en términos de la terminología empleada en la Jurisprudencia Islámica , mi permanencia aquí fue elegida como el mejor de entre dos males. En absoluto quería venir aquí, pero el Dr. Sait insistió, y declaró que mi salud no podía tolerar ningún abandono, descuido o negligencia. Incluso si fue difícil para mí, tuve que estar, a su vez, lejos de mi país y de mi gente, en un país extranjero, o —como uno de nuestros estadistas dijo—tuve que aguantar el desafío de una nueva conspiración diaria, donde construyeron castillos en el aire. Después de haber consultado con mis amigos, cedí en soportar la añoranza con el fin de no presenciar el mal que sucedía y ser ofendido por nuestra propia gente. Aunque sabía de la conspiración (las cintas del montaje) de antemano, vi un poco de esta cuando fue transmitida. No leí lo que los partidarios de los conspiradores escribieron, para así no guardarles rencor.

¿Cómo sabía usted de antemano esto?

Un amigo del mundo de los negocios había venido a visitarme. Su teléfono sonó. Alguien le llamó y dijo que «hay una saco lleno de de cintas, estamos elaborando un montaje. La gente aquí dijeron, "no lo aviséis, perderéis vuestro trabajo", pero de todos modos, quise llamar». También dijo cosas como «espero que no olvides mí favor, no me defraudes». En cierto sentido, esto fue un chantaje.

¿Cuál es su opinión acerca de la condición actual de Turquía?

Por una parte, hay mejoras, avances en la democracia, y los albores de mejores días que aparecerán en sucesión; por otra parte, hay equivocaciones, provocaciones, y esfuerzos para crear el caos por parte de aquellos que anhelan una Turquía diferente. Hay otro grupo de gente que desea volver a los días de la anarquía, llenar las calles de ríos de sangre, y dinamitar el corazón de paz. Pero, en general, los tiempos oscuros de Turquía han sido dejados atrás, sólo han perdurado unas pocas más. Que la voluntad de Dios permita que nuestra gente sea capaz de erigir una hermosa Turquía.

¿Recibe usted algunos visitantes desde Turquía? ¿A quién ve usted?

Hay gente que fueron mis estudiantes durante cierto tiempo. Hay algunos administradores de fundaciones que frecuentemente me visitaban cuando estaba en Estambul. También veo al Sr. Harun y algunos otros amigos de la Fundación de Escritores y Periodistas. Soy un hombre al margen de la vida.

¿Hay alguien de entre los políticos a quien usted vea?

Conocí a Tayyip Erdogan cuando era el alcalde de Estambul. No tuve ninguna oportunidad para encontrarme con él después de haberse convertido el Primer Ministro. Conozco también a Abdullah Gül, pero no es una amistad muy estrecha. También conozco a Bülent Arınç desde los días que trabajé en Manisa. A veces le envío saludos a través de la gente que va a visitarlo, y ellos dijeron que él preguntó por mi salud y me envió saludos en respuesta.

¿Cómo sigue usted los acontecimientos en Turquía?

Mis amigos de aquí me traen noticias acerca de los acontecimientos que encuentran por Internet, y puedo ver los canales turcos como STV y TRT.

¿Qué es lo que usted echa mucho más de menos?

Echo mucho de menos todo lo relacionado con Turquía, viajar y tomarse un descanso en las cafeterías por el camino y todo, hasta el modo de vestir de nuestra gente. Puede estar bien o imperfecta pero echo de menos nuestra arquitectura. Los rascacielos aquí pueden parecer majestuosos, pero nuestras casas bajas me parecen más atractivas.

Usted añora Turquía tanto, pero no vuelve, ¿por qué?

Después de cierta edad, el cuerpo no puede aguantarlo. Como un poeta árabe expresó, no me acerco, pero prefiero estar allí con mi corazón y conciencia, así nada me impide sentirme cercano. Déjame decirlo con un símil. En el sufismo, hay un cierto grado encima del grado de los amantes. Aquellos que alcanzan aquel grado incluso no quieren unirse con el Amado (volver a Dios). Concretamente, dicen: Déjenme arder en mi interior, déjenme gemir siempre con el dolor de la separación, pues no quiero la unión. Siento un deseo tan agradable, un dolor encantador de la separación que es más profundo, más fiel y más sincero.

¿Eso significa que usted no volverá?

No hay ningún obstáculo legal que me impida volver. No he dejado nunca de pensar en volver a Turquía. He hecho preguntar acerca de esto a la gente con puestos de relieve en Turquía y dijeron que «no había nada malo, él puede venir». Pero su forma de decir «él puede venir» me hizo percibir que si volvía podría darles un gran dolor de cabeza.

¿Quiere decir a algunas personas del estado?

Sí, uno de mis amigos preguntó « ¿Qué sentido tiene su vuelta para ti?» a una persona que se había retirado de una posición importante. Él sonrió, pero dijo «sería mejor que no volviera». Se piensa probablemente que mi vuelta puede provocar algunas cosas, que algunas personas provocaran a otras para lanzarse a las calles, y causar el malestar social. No quiero abrir una puerta que conducirá a que la actual estabilidad en Turquía sea molestada.

Están también aquellos que se preocupan de que usted volverá como el Ayatolá Jomeini.

Incluso si regreso, volveré como tal y como soy, el hijo de Ramiz Gülen quién sirvió como un imán en una Mezquita en Edirne durante tres años. Quizás te ha resultado gracioso, pero me pregunto si ellos me dejarían servir como un imán en aquella mezquita otra vez, si yo podría quedarme allí en un rincón como hacía antes... o si no me dejan ser el director de un curso del Corán en Kestane Pazari, me pregunto si ellos me dejarían quedarme en una cabina de madera como antes. Otro pensamiento que pasa por mi mente es, con toda sinceridad, que hay una casa para invitados en mi pueblo que fue construida en un campo que pertenece a mi abuelo; me digo que vaya y me quede allí, y muera como un aldeano en el pueblo donde nací y crecí.

Dice usted que desea ir a su pueblo natal, para pasar el resto de sus días allí. ¿Se marchará usted allí y se mantendrá en silencio?

No tenía tales esperanzas, pero me preocupaba por el mundo. Seguiré pronunciando en voz alta las mismas preocupaciones; independientemente de las condiciones que sean, animaré a aquellos que valoran mis palabras a que viajen, con entusiasmo, a las cuatro esquinas del mundo para promover actividades educativas. Incluso cuando estén sepultándome en mi tumba, si pudiera, diría « marchaos y estableced escuelas, no ceséis en vuestro empeño para hacer del turco una lengua mundial.

Diré a nuestros hombres de negocios que viajen por todo el mundo como brotes frescos, y se conviertan en árboles, que constituyan grupos de apoyo, y de este modo, apoyen a Turquía. Continuaré indicando que es imposible para Turquía persistir separada del mundo y permanecer en solitario de pie. Incluso si elaboran una ley especial y sellan mi boca, entonces escribiré con mis manos o mis pies; y de nuevo diré las mismas cosas. Todo esto ya lo he dicho claramente en mis sermones pronunciados en las mezquitas, como empleado del estado. No a mis «discípulos», como ellos dicen. No como cualquier hoca (Nota del traductor: hoca —o jodya, en la trascripción fonética del turco—, cuyo significado es maestro, mentor o imán, es un titulo que se emplea desde antiguo en la lengua turca), puedo haber dicho «Fomentad el desarrollo y progreso de Turquía, permitid que la voz del pueblo turco sea oída en todas partes».

En mi opinión, el genuino nacionalismo tan sólo puede ser realizado de esta manera, no diciendo que se esta de acuerdo con dicha cuestión cuando no lo está. La causa de Turquía es grandiosa. Seguiré diciendo que la nación entera debería respaldarla, como así hizo en la Guerra de Independencia. No conozco ninguna ley que me hará callar a este respecto, ni se si me permitirá o no que hable de esta manera. Seguiré indicando esto como una deuda de fe para con mi nación.

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