El período oscuro de la ignorancia

Cada período de la historia caracterizado por la atribución de copartícipes a Dios, ya sea por la adoración de los ídolos, ya sea deificando los individuos o atribuyendo la creación a la naturaleza y a causas materiales, es totalmente oscuro. Cuando la fe en la Unidad de Dios es eliminada en los corazones de la gente, esto oscurece sus mentes y almas, cambia las normas y los acontecimientos y el mundo son juzgados desde un falso punto de vista. El Corán define este estado moral, espiritual, social e incluso económico como ignorancia —yahiliyya—:

O sus actos son como los velos de oscuridad que cubren completamente un mar abismal hacia sus profundidades, cubiertos por una ola sobre otra, sobre las cuales está una nube: los velos de oscuridad apilados uno sobre otro, de manera que cuando tiende la mano, apenas puede verlo. A quien Dios no ha designado ninguna luz, no tendrá ninguna luz (24:40).

No me gusta describir la falsedad. Además, describirla está mal allí donde la verdad puede ser descrita. En las Palabras de Dios: Y ¿qué hay más allá de la verdad, sino el extravío? (10:32). Sin embargo, para aclarar el tema, voy a decir algunas palabras sobre la era preislámica, conocida como la Época de la Ignorancia.

El profeta Muhammad apareció en un tiempo en que la gente había olvidado su conocimiento de la religión verdadera, y habían vuelto a la adoración de los ídolos de piedra, de barro, de pan, e incluso de queso. Como se indica en el Corán:

Veneran, aparte de Dios, cosas o seres que no pueden perjudicarles ni beneficiarles, y dicen: «Estos son nuestros intercesores ante Dios» (10:18).

Estaban tan degradados en pensamiento y moral que, como relata Abu Zarr al-Ghifari, cortaban en trozos sus ídolos y se los comían. La única excusa que tenían consistía en que ellos seguían los pasos de sus antepasados:

Cuando se les dice (a aquellos que siguen los pasos de Satanás), «Seguid lo que Dios ha hecho descender», responden: «No, seguiremos aquello (las tradiciones, costumbres, creencias y prácticas) que hemos hallado a nuestros antepasados siguiendo» (2:170).

Enterraban vivas a sus hijas también:

Cuando a alguno de ellos se le anuncia que ha tenido una niña, su cara se ensombrece, como si estuviese (ahogándose por dentro) con ira reprimida. Se oculta de la gente por el mal (tal y como equivocadamente presupone) de lo que se le ha anunciado. (Por lo tanto debate consigo mismo) si ha de conservarla con deshonor o enterrarla bajo tierra (16:58-59).

Las mujeres fueron despreciadas, no solamente en la Arabia preislámica sino también en las tierras de los sasánidas y de los bizantinos. El Corán declara abiertamente que los hombres serán preguntados por esto: Y cuando a la niña, enterrada viva, le pregunten por el crimen por el que fue asesinada (81:8-9).

Después de que Muhammad declarara que era un Profeta, uno de sus Compañeros le dijo lo que él había hecho con su hija:

¡Oh Mensajero de Dios! Yo tenía una hija. Un día le dije a su madre que la vistiera, para llevarla a ver a su tío. Mi pobre esposa sabía lo que esto significaba, pero no podía hacer nada más que obedecer y llorar. Vistió a la muchacha, que estaba muy feliz porque iba a ver a su tío. La detuve cerca de un pozo y le dije que mirara adentro. Mientras ella miraba, la empujé. Cuando ella caía dentro, me gritaba: «¡Papá! ¡Papá!»

Mientras el hombre contaba esto, el Profeta sollozó como si él hubiera perdido a uno de sus parientes más cercanos.[13]

Se les endurecieron los corazones. Cada día se cavaba un hoyo en el desierto para sepultar a una muchacha inocente. Los seres humanos eran más brutales y crueles que las hienas. El poderoso aplastaba al débil. Consideraban la brutalidad como la humanidad, la crueldad recibía la aprobación general, los sanguinarios eran ensalzados, la matanza era considerada como una virtud, y el adulterio y la fornicación eran más comunes que el matrimonio legal. La estructura de la familia había sido destruida.

Este período oscuro fue seguido por el Islam. Además de la erradicación de otros males, Dios declaró en el Corán: ... no matéis a vuestros hijos por miedo a la pobreza —somos Nosotros Quienes os proveemos de sustento a vosotros y a ellos— (6:151).

[13] Darimi, Sunan, «Muqaddima», 7-8.

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