Sin Manos Contra los que te Golpean, Sin Palabras Contra los que te Maldicen

Desde el día en que se estableció la Fundación de Escritores hasta este momento –y a pesar de que las cosas no siempre han sido como hubiéramos deseado− podemos decir que la Fundación siempre ha organizado actividades importantes. Pero por algún motivo, nunca he podido participar plenamente en ninguna de ellas. Por esta razón no puedo pretender tener parte de su éxito.

Por ejemplo, la Fundación trajo jugadores de fútbol de fama mundial para conseguir ayuda para Bosnia. Cada año nuevo ha traído grupos especiales, como el que está aquí esta noche, para hablar en foros diversos y conseguir así un intercambio de ideas. La Fundación ha sugerido los temas a debatir, independientemente de nuestras ideas u opiniones personales. El resultado es que podemos ver con nuestros propios ojos que no hay razón para tenernos miedo y que todo el mundo puede reunirse con quien quiera. Si no han podido hacerlo antes de este día significa que hemos sido obstaculizados por nuestras conjeturas erróneas y, en consecuencia, hemos desatendido esta importante responsabilidad que tenemos unos con otros.

Esta Fundación es conocida en Turquía como representante de la tolerancia. La verdad es que se ha identificado con ella. Cada vez que es mencionada, la tolerancia lo es a continuación. Y el hecho es que la Fundación ha dado origen a muchos celos y ha causado que aparecieran varias organizaciones alternativas. Pero ahora, afortunadamente, todos cantan con el mismo tono. Esta es la razón de que yo crea que la tolerancia se propagará con mayor rapidez por el pueblo, difundiéndose por todo el país y, como dijo un artista amigo mío, podremos caminar cabeza con cabeza, corazón con corazón y mano con mano hacia «un mañana feliz», si Dios quiere.

Cuando el Profeta estaba en su lecho de muerte y a punto de pasar al otro mundo, dijo:

«Os confío a la Gente del Libro, a los cristianos y a los judíos».[1]

Cuando ‘Umar fue apuñalado y estaba al borde de la muerte, advirtió:

«Os confío a la Gente del Libro que está entre nosotros. Temed a Dios en todo lo relacionado con ellos y tratadlos con justicia».[2]

Tras haber derrotado al enemigo en Malazgirt[3], el comandante turco Sultán Alparslan[4] hospedó en su tienda a los jefes militares y al dirigente del bando rival. Luego hizo que llegaran a salvo hasta su capital, Constantinopla (hoy Estambul), escoltados por algunos de sus oficiales. En Jerusalén, el jefe del ejército y gobernador absoluto, Salahaddin Ayyubi, fue por la noche a la tienda de Ricardo, el jefe del ejército de los cruzados, para curarle las heridas; y eso a pesar de que las fuerzas de Ricardo habían matado miles de musulmanes.

Nosotros somos hijos de una cultura que ha engendrado ese tipo de personas. Nosotros somos los herederos de la cultura de tolerancia más amplia, más abarcadora y más universal del mundo. Este concepto se extiende hoy en día como las olas del mar y llega al mundo entero. Creo con toda certeza que los años venideros serán años de tolerancia y amor. En este escenario, daremos mucho al mundo y también recibiremos mucho. No sólo dejaremos de luchar contra nuestra propia gente sino que ni siquiera lucharemos contra otras culturas, civilizaciones, o contra los pueblos que tienen otras creencias y otras visiones del mundo. Aquellas cuestiones que desembocaban en discusiones y conflictos quedarán resueltas y, una vez más, gracias a comprender el poder del amor podremos abrir los corazones a los demás, llenos de amor y compasión. Con la ayuda de Dios podremos concentrarnos en las cuestiones importantes del diálogo y la tolerancia; cuestiones que el mundo de nuestros días necesita en gran medida.

Cuando vi al Sr. İzzettin Doğan[5] recordé un acontecimiento importante en la historia del Islam. Al mencionar a los Jariyitas[6] que se rebelaron contra el gobierno legítimo y se habían reunido en Nahrawan para atacarle, el Califa ‘Ali dijo: «Sería injusto por nuestra parte atacarlos antes de que ellos nos ataquen».

Somos una sociedad que ha sido educada en la cultura de este tipo de líderes. En una época en la que necesitamos en gran medida la tolerancia, y con la gracia de Dios, cada sector de la sociedad se alzará en defensa de la tolerancia y el diálogo, y los buenos resultados que surgirán de ello se propagarán por todas las direcciones y más rápido de lo que jamás se había soñado.

Es posible que esté abusando de su tiempo, pero no puedo evitar mencionar la inquietud que siento. La sociedad turca, que ha estado retorciéndose por culpa de los conflictos internos, ha estado esperando la llegada de la tolerancia. Cuando la encontró, y había que dar un paso en esa dirección, la sociedad respondió dando tres pasos en un solo salto. Pero también es evidente que ciertas personas débiles e insignificantes, al despotricar y desvariar, han mostrado su propia debilidad y han tratado de parecer fuertes siendo destructivas, preparando emboscadas para atacar a la tolerancia y dinamitar los puentes que llevan al diálogo. Ahora es cuando nos enfrentaremos a grandes pruebas. Nuestra nación, que ya ha superado muchas, se enfrentará a estas pruebas futuras con solidaridad entre los individuos, y superará todos los obstáculos en el camino hacia la armonía social.

Lo que estamos buscando no tiene precio. El objetivo de la tolerancia y el diálogo que pretendemos alcanzar será muy costoso. Del mismo modo que no es fácil conseguir cosas preciadas y selectas, tampoco lo es protegerlas cuando se han conseguido. Conseguir la armonía social mediante la tolerancia y el diálogo es una cuestión que implica la obtención de dos cosas valiosas para realizar una tercera. Dios nos va a probar de diferentes maneras para que al fin entendamos la grandeza de estos valores y, en consecuencia, nos obligará a defenderlos y propagarlos. Nosotros soportaremos estas pruebas y diremos lo que dijo Yunus:

Si la dureza proviene de la Majestad de Dios,
O la generosidad de Su Gracia,
Ambas son un deleite para el alma.
Tanto Sus bendiciones como Su ira son un gozo.

Tenemos que estar «sin manos contra los que nos golpean y sin palabras contra los que nos maldicen». Aunque nos intenten romper en pedazos cincuenta veces, nosotros seguiremos enteros y abrazando a todo el mundo con amor y compasión. Y con este amor del uno para con el otro caminaremos hacia el mañana.

Espero y deseo que esta tarde tan feliz sea un acontecimiento lleno de misericordia e indulgencia. Y os saludo con mi más profunda consideración.

* El autor pronunció este discurso en una reunión celebrada en una cena de Ramadán que había sido organizada por la Fundación de Periodistas y Escritores el 11 de Febrero de 1995 en Estambul.
[1] Abu Dawud, «Imarat», 33; Muttaqi al-Hindi, «Kanz al-Ummal», 4.362.
[2] Yahya ibn Adam, Kitab al-Haray, 54.
[3] Batalla de Malazgirt (o Manzikert): Esta batalla, ocurrida en 1071, enfrentó al emperador bizantino Romano IV Diógenes contra el sultán turco selyúcida, Alparslan. La derrota del emperador tuvo como resultado que los selyúcidas conquistaran la mayor parte de Anatolia.
[4] Sultán Alparslan (1029-1072). El más grande y más célebre de los sultanes selyúcidas. Derrotó al ejército bizantino en Malazgirt en 1071 y abrió para los selyúcidas las puertas de Anatolia.
[5] İzzettin Doğan (n. 1940): Profesor de Derecho y presidente actual de Cem Vakfı, una fundación de ciudadanos turcos aleví.
[6] Grupo minoritario que se separó de la comunidad y asesinó al Califa ‘Ali.
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