El Nuevo Orden Mundial

Todo el mundo se siente capaz de abordar la cuestión del Nuevo Orden Mundial y de evaluarla desde un punto de vista diferente y de acuerdo con sus propias opiniones. Esto no deja de ser algo natural. La gente que, por ejemplo, ha sufrido a causa de un internacionalismo desagradable puede bien aceptar el chauvinismo como forma de salvación y sentirse inclinada hacia ello. A decir verdad, en el Asia contemporánea casi todas las naciones, impulsadas por la idea de recuperar su historia antigua, se están volviendo hacia sus valores particulares de un modo tal, que llegan a considerarse nacionalistas. Teniendo presente esta situación, es posible evaluar de esta manera los cambios que ocurren entre los rusos, los uzbekos, los kazajos y otros más. Hoy en día hay una multitud de cambios de importancia similar que tienen lugar en otras partes del mundo. Siempre y cuando estos «cambios» y «tendencias» no causen daño a los demás, pueden ser considerados como algo normal. No obstante, si pudiésemos encontrar un método y un camino para que estos cambios fueran más beneficiosos sería posible prevenir tragedias futuras.

Algunos de estos acontecimientos siguen un rumbo que está basado en la religión. Con respectos a éstos, es posible mencionar actividades tanto organizadas como no, que se dan en varias partes del mundo. A diferencia de las demás, desde el principio se enfocan las cuestiones partiendo de la afirmación: «La religión es fundamental». Y como es natural, quieren evaluar la inestable situación de nuestros días según su forma de pensar, además de manipular y conducir a la gente al posicionamiento que exige la religión.

Además de lo mencionado encontramos que el intento de los poderes que han explotado el mundo en numerosas ocasiones y que ahora quieren aprovecharse de este periodo de reestructuración, les parece normal desde sus puntos de vista. ¿Hay un acuerdo total entre estos poderes? Por supuesto que no. Y sin embargo es bastante común creer que están intentando posicionarse para llegar a un acuerdo cuanto antes. Como ya es sabido, y en lo que respecta a esta cuestión, Inglaterra no piensa de forma demasiado diferente a América. A pesar de haber tenido una pequeña diferencia de opinión con respecto a la cuestión de Sarajevo, los ingleses siguen ahora la actitud americana. En ciertas ocasiones parece que Francia tiene opiniones diferentes, pero eso procede más bien de sus esfuerzos por obtener un lugar en la nueva estructura y formación antes que por genuinas diferencias de opinión.

Hay también una serie de países de los que es difícil decir si están o no satisfechos con el Nuevo Orden. No es fácil comprender la situación por la que atraviesan, del mismo modo que hay enfermedades difíciles de diagnosticar. La verdad es que no esperan conseguir una parte de las ventajas de tipo general. Lo cierto es que, en estos momentos, no está muy claro lo que quieren.

También es necesario tener en cuenta los cambios internos que se esperan en cada país. No cabe duda de que la manifestación de esta expectativa será diferente según el país de que se trate, y es imposible estudiarlos y analizarlos a todos por separado. Si les parece bien, vamos a decir algunas cosas sobre las expectativas en nuestro propio país y luego seguimos adelante. Nuestra sociedad es prudente y vigilante; llegará el día en el que prestará atención a su intuición y a su conciencia y, eligiendo el cambio más acorde con su naturaleza, lo llevará a cabo. Es de esperar que los que tienen estas opiniones y perspectivas diferentes son sinceros en lo que dicen y quieren hacer. En este amplio espectro es normal que haya diferencias en cuanto a métodos y motivos y, en realidad y en ciertos aspectos, deben aceptarse como algo beneficioso.

Tras estas consideraciones generales podemos ahora reflexionar sobre la cuestión desde un punto de vista técnico. El idealizado mundo pacificado no se podrá establecer con la guerra y el derramamiento de sangre. Las actividades camufladas de agresión y ocupación tampoco darán resultados positivos. Por estas razones, sería beneficioso repetir de nuevo con claridad y precisión que todo equilibrio de poder que se haga utilizando la fuerza se derrumbará en el período de tiempo más corto, y los responsables serán los primeros que quedarán enterrados bajo los escombros.

Creo que ya hemos sido testigos de que, en este sentido, Corea, Vietnam, el Golfo y Somalia son algunos de los ejemplos más notables. Es posible que ejemplos de posturas reaccionarias sean aún más vehementes en el futuro. La simpatía sentida por los pueblos musulmanes, en el interior del mundo musulmán, una simpatía que antes se sentía por los líderes del mundo libre, se disolverá poco a poco y será reemplazada por la antipatía. Parece inevitable que, si el Nuevo Orden Mundial se basa en la explotación explícita o implícita basada en la fuerza, en vez de la democracia y del disfrute completo de las libertades y los derechos humanos, esta antipatía seguirá creciendo y propagándose.

Nuestros antepasados decían que «Tanto va el cántaro a la fuente que, al fin, se rompe». Los que han logrado una posición destruyendo alguna cosa caerán destruidos y perderán la posición de la misma manera. Si miramos a nuestro alrededor y tenemos en consideración la recurrencia de la historia, podremos ver con mayor claridad lo que nos va a deparar el mañana.

Aunque el mundo no esté en un proceso de renovación, y es evidente que ahora mismo no lo está, lo que sí puede afirmarse es que está en proceso de reconstrucción. Cuando llegue el momento oportuno, esta reconstrucción se verá plasmada. Cuando ocurra, en vez de tener un mundo que ha sido formado a partir del odio y la malicia, aparecerá ante nosotros un mundo sorprendente que ha sido conformado en una atmósfera de amor, tolerancia y perseverancia. La conciencia colectiva le dará la bienvenida con alegría y lo albergará en el corazón, sin olvidarse de los que han participado en la reforma. Esa gente dejará huellas imborrables y, aunque su forma física abandone este mundo, su rastro perdurará durante siglos. Yo creo con todo mi corazón que lo único que hay que hacer hoy en día para que se cumplan estos sueños perfumados de primavera es rendir este servicio a la humanidad. Por este motivo, en vez de esfuerzos transitorios, fugaces y poco prometedores, prefiero aconsejar un tipo de movimiento que sea duradero y beneficioso en todos los aspectos. Y creo que mientras viva, no dudaré a la hora de repetir estas recomendaciones.

* Este destacadísimo discurso del año 1995, fue la respuesta a una pregunta sobre el Nuevo Orden Mundial. Resulta interesante constatar que lo que se dijo en aquel entonces se está revelando como cierto con el paso del tiempo.
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