Gülen: «No existe ningún grupo infiltrado en las filas de las Fuerzas Armadas».

«Ejército» y «soldado», dos términos por los que usted tiene un respeto reverencial. ¿En dónde se fundamenta este respeto?

Los otomanos fueron una nación de soldados. Algunos hasta podrían llamar a esto militarismo. Una nación así comienza y termina con el ejército, pero mientras el latir de los corazones siga el compás de la legitimidad y la justicia allí no hay nada por lo que la gente se haya de preocupar. No se impidieron nunca las acciones civiles, ni fueron un obstáculo frente a ellos. Nuestros pensamientos —acerca del ejército— son mucho más sagrados. Bediuzzaman los llama «Los Abanderados» y Malik ibn Nabi dice, «Si no hubiera sido por la nación turca situada en el norte, el mundo islámico no existiría hoy». Esto fue, en cierto modo, realizado por heroicos soldados a caballo, armados con sus espadas y escudos. Los tenemos en alta estima y los respetamos como un alma, como aquello que nos da sentido, y como una personalidad colectiva y espiritual (şahs-i manevi). Ellos establecieron la legitimidad y la justicia, de acuerdo a los más nobles valores. Sin embargo, este noble fin no fue preservado durante todas las épocas. Si tales abusos e injusticias son manipulados y utilizados para difamar a esta institución espiritual, a la cual toda una nación le debe tanto, esto no sería de justicia. Antes de que una reforma sea puesta en la práctica, la consulta debería ser hecha con aquella gente que ha sido aspirante al martirio. Un considerable número de soldados son veteranos de guerra (ghazi), algunos de los cuales han sobrevivido, pero habiendo sufrido mutilaciones. A este respecto, siendo justos, deberíamos admirar al ejército y cuidar esta institución de la misma manera que nos oponemos a cualquier daño dirigido contra el estado o a la revelación de sus secretos.

¿Qué opina acerca de titulares como «... fue dado de baja y apartado del ejército debido a su conexión con la comunidad de Gülen», los cuáles aparecen de vez en cuando?

Esta institución —el ejército— tiene ciertas condiciones tanto en la admisión como en el retiro de su personal. Esto requiere tener una estructura aún más legal. El Sr. Suleyman Demirel (antiguo presidente de Turquía) una vez dijo, «Existen épocas que son épocas de acusación y delación». Nadie se puede salvar, aquellos que son denunciados se les hace marchar. Alguien puede sentirse incómodo con otra persona y ser esto suficiente para difamarlo como «fulanito ha hecho tal cosa», llevándole a su baja en la institución. ¿Esta acusación se puede probar realmente? Todos pueden ser asociados a cualquier cosa y lo que en verdad es necesario es una investigación apropiada para clarificarlo. Tiene que haber una investigación escrupulosa para descubrir los aspectos del argumento por los que una persona fue retirada de su cargo y la ley debe decidir esta materia. Los centros de inteligencia del estado deben continuar investigando a aquellos que han sido dados de baja para comprobar si hubiera o no tales conexiones.

¿Hay gente en el ejército que le admire?

Unos pueden hacerlo, no puedo aseverar nada a este respecto. Me encontré una vez con un militar retirado que me dijo, «yo solía escuchar sus sermones y muchos de mis superiores y subordinados así lo hacían también». Pienso que muchas personas de toda índole vinieron a los sermones en las mezquitas y tomaron parte en las conferencias. Quizás haya algunas personas que no han escuchado estos sermones en Turquía, el que a ellos le mereciera la pena escucharlos o no es otra cuestión. Dije a aquella gente que escuchó y grabó estos sermones tantas veces que lo hacían en vano. Uno de ellos me dijo, «hago esto no para ganarme su amor, usted habla y yo lo grabo». ¿Qué puedo decir más? Yo lo denominaría una convicción incorrecta (acerca de mí). Y no es mi obligación restablecer una convicción incorrecta.

Tales asociaciones son fraguadas por algunas personas con el fin de alimentar el odio. Espero que esta institución —el ejército— pueda desarrollar algunas reformas que les llevará a ser capaces de alcanzar resultados más fidedignos mediante las necesarias investigaciones y evaluaciones. ¿La razón por la qué esta gente fue retirada de su cargo fue que contravinieron la disciplina o desobedecieron una orden? Se sabe que recientemente algunas personas han sido depuestas porque estuvieron implicados en malversaciones y robos. Sin embargo, estos delitos son a veces ignorados; ¡delatar a alguien y acusarlo impunemente de «esto y aquello» es algo más serio! Así es el ejército, los soldados obedecen a sus comandantes. Hay no hay acusaciones que valgan entre ellos.

¿Ha organizado usted un grupo infiltrado dentro del Departamento de Seguridad y las Fuerzas Armadas?

No sé como podría yo organizar posiblemente algo así mientras estoy aquí. Este asunto tendría que ser investigado, ¿quiénes son los miembros de este grupo? Ellos deberían tratar de averiguarlo. Una vez, revelaron una lista con los nombres de una supuesta «organización infiltrada en el Departamento de Seguridad». ¡Fue más tarde cuando se determinó que los nombres de aquella lista pertenecían a gente que apoyaban una visión del mundo completamente contraria a la mía! Quizás, algunas personas de nuevo se sintieran incómodas con otras. Elaboraron una lista para ganarse el crédito de los demás y difamar al resto.

¿Cómo puede alguien organizar algo dentro del ejército? Esta gente en el ejército, tienen a oficiales que representan la República, el laicismo, y la democracia. No permitirían ninguna oportunidad de que una organización así surgiera. Ellos no tolerarían tal desarrollo—incluso—en las actitudes, sentimientos, y pensamientos de las personas. Tales acusaciones me resultan difíciles de comprender.

¿Alguna vez ha alentado usted a la gente de su alrededor para que « se hagan con el mando de estas escuelas»?

Hace tiempo, dije públicamente, en el púlpito de las mezquitas, « ¿por qué sólo escuelas coránicas? Matriculad a vuestros niños en Imam-Hatips (un tipo de escuelas secundarias donde enseñan estudios religiosos para las necesidades del personal religioso)». Más tarde dije « ¿Por qué tan sólo enviáis a vuestros niños a los Imán-Hatip? ¿Por qué no los matriculáis en otras escuelas también? ¿Por qué no universidades y escuelas secundarias o academias militares?» Pronuncié todo esto y ¿por qué se me pregunta sobre algo que expresé públicamente? ¿Debería realizar un comunicado oficial en la prensa o en la televisión, señalando «una vez les dije tal y tal cosa, pero estaba en un error; no envíen a sus niños a otras escuelas»? «Matricúlelos sólo en Imán-Hatips y escuelas coránicas. Nunca sueñen incluso con que sus niños puedan asistir a Facultades de Derecho y Ciencias Políticas o academias militares. Deje que otra gente envié a sus hijos a dichos lugares, no vosotros». Expresé francamente mis puntos de vista en las mezquitas y en conferencias. Y si algunos oyentes han dirigido a sus niños en consonancia a mis palabras, no puedo decir que «he cambiado de opinión».

¿Cuáles eran sus expectativas cuando usted expresó estas opiniones en sus sermones?

La gente de Anatolia debería estar implicada en todos los aspectos de la vida. ¿Por qué no deberían estarlo? ¿A qué tiene miedo? Ellos no enviaron sus niños a los colegios, pensaron que era suficiente para ellos estudiar tan solo el Corán. Todavía existe este tipo de gente en el este, en el sudeste. Por la televisión, hace poco, se relataba que un alcalde de una ciudad visitó hogares para alentar a las familias a enviar a sus hijas a la escuela y él llevaba a estas muchachas en su propio coche. Esa es la política estatal. Una vez eran sólo las escuelas coránicas y luego la gente comenzó a preguntarse el excesivo número de Imán-Hatip y escuelas de teología. ¿Por qué debería haber sólo un tipo de escuela disponible y no otros? ¿Por qué no puede un ciudadano de a pie matricular a su niño en cualquier escuela turca? Pensé que este era un deber para la sociedad y de este modo, expresé mis opiniones. Si, algunas personas piensan que estas ideas están equivocadas, entonces ellos deberían alzarse y expresar que es lo que piensan.

¿Vamos a perder la religión como una consecuencia de la relación de Turquía con la Unión Europea?

Algunas personas perciben la integración de Turquía en la Unión Europea como una invasión. Los extranjeros vendrán e invadirán nuestras tierras… Si tales pensamientos provienen de preocupaciones nacionales, podemos argumentar que nuestros valores nacionales se han mezclado con nuestra alma hasta el punto que no podremos tolerar ningún compromiso. Mientras ellos —Europa— nos acepten tal y como somos, entonces podremos permanecer juntos, respetándoles de la manera tal y como son, junto con sus valores. Si la preocupación es que nuestros valores religiosos serán arrasados, debemos recordar que nuestra nación ha vencido tantos obstáculos aún más difíciles. Hemos sufrido más que cualquier otra nación en la región... pobreza, distanciamiento de nuestros valores, pérdida de identidad… A pesar de todo esto, y dando gracias, podemos apreciar que el 80 o el 90 % de nuestra nación esta todavía firmemente unida a su historia así como a las raíces de su alma y a su sentido como nación. Durante el periodo del Mercado Común y la posterior Unión Aduanera yo estaba siempre seguro y todavía lo sigo estando de que nuestra nación no comprometería sus valores nacionales o religiosos. No estoy preocupado por que estemos a punto de perder nuestras posesiones.

¿Si usted escribiera una carta o enviara un mensaje al Primer Ministro Tayyip Erdogan, qué le diría?

En lugar de que le diría, déjame utilizar un proverbio de nuestro Profeta: «Si Dios ha bendecido y honrado a un presidente de estado, a un soberano, a un gobernador con la misericordia, Él lo ha proveído de visires cualificados (asesores) que lo guiaran de la malevolencia a la honradez». Muchos grandes estadistas surgieron tanto en el Estado Otomano como en la República pero el problema era la carencia de asesores que fueran cualificados para dirigir a estos estadistas hacia la verdad sólo por el bien de los intereses del estado y la nación, sin buscar ninguna aspiración personal. En el pasado, aunque quizás esto no fuera de mi incumbencia, envié mis saludos de cortesía por medio de un amigo a uno de nuestros anteriores jefes de Estado, incluyendo los siguientes pensamientos, «Que no le satisfaga el empleo de asesores sólo escogidos de entre los admiradores de su partido. No hable sólo con sus propias organizaciones. Obtenga ventaja del intercambio de opiniones con la sabia gente que ama a Turquía porque ellos actúan objetivamente y no buscan ninguna ganancia personal». Le di algunos nombres de personajes con los que podría consultar acerca de varias cuestiones en Turquía. En mi mensaje al Sr. Erdogan le diría que buscara a gente sabia que no tiene ningún compromiso político ni afán personal, los cuales están preocupados por la verdad, y quiénes con frecuencia recurren a sus ideas. Este me parece muy importante para mantenerse firme apoyándose en si mismo. Le habría enviado el mismo mensaje al Sr. Ecevit y al Sr. Demirel (anteriores jefes de estado de Turquía), si hubiera tenido que hacerlo.

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