¿Escribió el Corán el Profeta Muhammad?

Como existe abundante literatura sobre el tema, limitaré mi respuesta a los puntos pertinentes.

Esta aseveración ha sido formulada tanto por los orientalistas[1] como por sus predecesores: los escritores cristianos y judíos resentidos por la expansión del Islam. Los primeros que lo hicieron eran los oponentes del Profeta Muhammad, como leemos en el Corán:''Cuando se les recitan Nuestos versículos como pruebas claras, dicen de la verdad que tienen ante ellos:''¡Es pura magia!'' O dicen: ''Él lo ha inventado''(46:7-8).

Estaban furiosos por tener que proteger sus intereses contra la creciente ola del Islam, como lo hacen sus homólogos modernos, con el fin de hacer surgir dudas sobre la autoridad divina del Corán, de modo que los musulmanes también duden de su autoridad.

El Corán es único entre las Escrituras en dos sentidos hasta el punto de que incluso sus detractores lo aceptan. Primero, el Corán fue revelado en árabe, su lengua original que es además una lengua viva y que continúa hablándose. Segundo, su texto entero es fidedigno. No se ha cambiado, editado ni se ha tergiversado desde que fue revelado.

Por el contrario, los evangelios del Cristianismo no pudieron conservarse en su lengua original; la lengua de la versión más antigua de esas Escrituras es una lengua muerta.[2] Además, sus textos fueron alterados, editados y reeditados por las sucesivas generaciones para adaptarlos a interpretaciones sectarias. Perdieron la autoridad como Escrituras y sirvieron principalmente como mitología nacional o cultural para los grupos que produ­jeron sus propias versiones. Ese es, más o menos, el consenso de los eruditos occidentales sobre los otros Libros Sagrados.

Desde hace casi 200 años, los eruditos occidentales han sometido al Corán al mismo escrutinio riguroso. Sin embargo, no han podido demostrar que el Corán y las Escrituras tuvieran un proceso similar. Descubrieron que, en ocasiones, los musul­manes se dividieron en facciones. Sin embargo, a diferencia de los cristianos, todas las facciones musulmanas intentaron justificar sus posiciones refiriéndose al mismo Corán. Las otras versiones de los evangelios serán descubiertas e incluso ocultadas.[3] No obstante, todos los musulmanes tuvieron sólo un Corán que está conservado en sus palabras originales desde la muerte del Profeta –la Paz sea con él-, cuando terminó la Revelación.[4]

Además, los musulmanes tienen la enseñanza del Profeta en la Sunna, su implementación islámica en la vida cotidiana. Muchas, aunque no todas, de las acciones y palabras exactas del Profeta fueron conservadas en la literatura de los hadices.[5] Estas dos fuentes no podrían ser más distintas en calidad de expresión o contenido. Todos los árabes que oyeron al Profeta hablar, a pesar de la relación estrecha que existía entre ellos, descubrieron que sus palabras eran concisas, fuertes y persuasivas y que no obstante eran parecidas a las que ellos utilizaban. Cuando oyeron el Corán, sin embargo, se sintieron abrumados por el éxtasis y se sintieron sobrecogidos. En los hadices se puede intuir la presencia de una personalidad que dirige a las demás, que reflexiona acerca de los problemas trascendentes y que habla con una gravedad apropiada y un respeto profundo. Por otra parte, el Corán se percibe inmediatamente como imperativo y sublime, con una majestuosidad trascendente e incomparable en el estilo y el contenido. Decir que el Corán y el hadiz tienen el mismo origen es desafiar a la razón y al sentimiento.

El Corán es absolutamente diferente a cualquier otro producto del ser humano en la trascendencia de su perspectiva y punto de vista. De vez en cuando, en algunos pasajes o frases de las otras Escrituras, los lectores y los oyentes pueden sentir que están ante el Mensaje Divino dirigido a la humanidad. En el Corán, cada sílaba lleva esa impresión de sublime intensidad, que pertenece a un mensaje del Único Que es el Omnisciente y el Misericordioso.

Además, el Corán no puede ser examinado exteriormente, ni ser discutido o debatido en un plano puramente teórico. Nos pide que lo entendamos, actuemos en consecuencia y enmendemos nuestros estilos de vida. Más aún, el Corán nos permite influir en las profundidades de nuestro ser. Nos dirige en toda nuestra realidad como seres capaces espiritual y físicamente, como criaturas del Misericordioso. El Corán no se dirige a una sola facultad del ser humano, como el razonamiento filosófico, la sensibilidad poética o artística, nuestra capacidad para alterar y manejar nuestro ambiente o asuntos políticos y legales, nuestra necesidad de compasión y perdón, o nuestras ansias espirituales de conocimiento y consuelo. El Corán está dirigido a todo el mundo, sin diferencia de edad, género, raza, lugar o tiempo.

Se puede sentir la trascendencia y la concisión en cada asunto que el Corán menciona de modo específico. Por ejemplo, cuidar a los padres ancianos está mencionado junto a creer que Allah es el Único, y proveer decentemente a la esposa divorciada y ser consciente de Allah, el Omnisciente y El que lo ve todo. Como sólo Allah conoce el razonamiento detrás de esa postura, Sus creyentes fieles sólo pueden saber e informar de sus efectos. Eso posibilita la reforma en el fuero interno, que hace constante, alegre y humilde la función de las acciones virtuosas. Así, el que realiza una buena obra, lo hace con gracia y el beneficiario no queda oprimido o humillado.

El Corán desafía a sus detractores a componer un capítulo que se le asemeje. Nadie ha podido aceptar el desafío con éxito. En realidad, un logro así es imposible, sólo Allah puede asumir la perspectiva totalmente trascendente y compasiva del Corán. Nuestros pen­samientos y aspiraciones están afectados y condicionados por circunstancias de nuestro alrededor. Por eso, tarde o temprano, todas las obras humanas se quedan obsoletas por ser demasiado generales para tener alguna influencia verdadera, o demasiado específicas para hacer algo mejor más allá del campo al que se dirigen. Por esas razones, lo que hagamos tiene un valor limitado. Como se indica en el Corán: ''Di: Si los hombres y los genios se unieran para producir algo igual a este Corán, no podrían conseguirlo, aunque se ayudaran mutuamente'' (17:88).

El Corán es la Palabra de Allah el Omnisciente y El que lo ve todo, Quien lo sabe todo de Sus criaturas. Las comprende y les pone pruebas como enseñanza. Para los obedientes, en las palabras del Corán, la consciencia de estar ante el mensaje divino les hace temblar, así que, de pronto cambia la atmósfera.

Además, la sustancia del Corán es una prueba convincente para su autoría divina. Los que afirman que alguien escribió el Corán no aportan ninguna prueba para sustentar su aseveración. Las otras Escrituras hacen aseveraciones que sabemos que son falsas. Por ejemplo, sobre la creación o sobre un fenómeno natural (el Diluvio, etc.) del cual sabemos por medio de las verdades científicas, como fósiles o descubrimientos astronómicos, que son falsos. Los hombres alteraron las Escrituras para adaptarlas a su propio entendimiento y, como consecuencia, el progreso científico hizo que su entendimiento y sus Escrituras viciadas quedaran irrelevantes y obsoletos en su mayor parte. Sin embargo, el Corán no fue objeto de tergiversaciones.

Si un ser humano escribió el Corán, ¿cómo pudo conocer literalmente los asuntos que eran desconocidos en los tiempos de su Revelación? ''Es que no han visto los infieles que los cielos y la tierra formaban un todo homogéneo y los separamos? ¿Y que sacamos del agua a todo ser viviente? ¿Y no creerán? (21:30). Sólo hace unos años que pudimos entender que este versículo habla del primer momento de la creación del universo, en su sentido literal.

De modo parecido, al leer este versículo, podemos entender que hay pilares invisibles, como las grandes fuerzas centrífugas y centrípetas que mantienen el equilibrio entre los cuerpos celestes: ''Allah es Quien elevó los cielos sin pilares visibles. Luego, se instaló en el Trono y sujetó el sol y la luna, prosiguiendo los dos su curso hacia un término fijo. Él lo dispone todo. Explica detalladamente los signos. Quizás, así, estéis convencidos del encuentro de vuestro Señor" (13:2). Más aún, de estos versículos y de los otros relacionados entendemos que el sol y la luna son estrellas de vidas fijadas, que las fuerzas de la luz se van o se irán apagando y que describen una órbita que ha sido determinada con exactitud.

Un entendimiento literal de estos versos no disminuye la responsabilidad como resultado del entendimiento: Estad convencidos del encuentro de vuestro Señor. El propósito de los versículos no ha cambiado, solamente nuestro conocimiento del mundo fenoménico. En el caso de las Escrituras, el progreso científico hizo más visible sus inexactitudes y la irrelevancia de sus creencias asociadas. Justo al contrario que para el Corán; los progresos científicos no hicieron difícil de creer o entender ni un versículo. Por el contrario, dichos progresos hicieron muchos versículos más comprensibles.

Aún así algunos hombres dicen que el Profeta escribió el Corán. Mientras dicen que se rigen por la razón y el sentimiento, aseveran lo que es humanamente imposible. Un hombre del siglo VII, ¿cómo podía saber las cosas que la ciencia ha descubierto recientemente?, ¿es una aseveración razonable?, ¿cómo pudo saber el Profeta, con una exactitud anatómica y biológica, cómo se forma la leche?, ¿cómo pudo saber cómo se forman las nubes y el granizo, o establecer la capacidad de fertilizar del viento, o explicar cómo se mueven las masas continentales y cómo se forman y conforman los continentes?, ¿con qué telescopio pudo saber la continua expansión física del universo?, ¿con qué rayos X pudo conocer los diversos estados del embrión en el útero?

La otra prueba del origen divino del Corán es que lo que predice el Corán se hace realidad al final. Por ejemplo, los Compañeros del Profeta –la Paz sea con él- consideraron el Tratado de Hudaibiya como una derrota; sin embargo, la Revelación dijo que entrarían en la Mezquita Sagrada con total seguridad y que el Islam prevalecería sobre las otras religiones (48:27-28). Además, el Corán prometió que los bizantinos vencerían a los persas unos años después de la derrota en el año 615, y que los musulmanes vencerían a ambos imperios en un tiempo en el que apenas había 40 musulmanes perseguidos por los líderes de La Meca (30:2-5).

Aunque el Profeta era un hombre ejemplar, podía cometer errores en asuntos no relacionados con el Islam o la Revelación. Por ejemplo:

· Cuando eximió a ciertos hipócritas del yihad[6], fue criticado por haberlo hecho con este versículo: '' ¡Que Allah te perdone! ¿Por qué les has dispensado antes de haber distinguido a los sinceros de los que mienten?''

· Después de la batalla de Badr, fue reprendido así: "Vosotros queréis lo que la vida de acá ofrece, en tanto que Allah quiere la otra vida. Allah es el Poderoso, el Sabio. Si no llega a ser por una prescripción previa de Allah, habríais sufrido un castigo terrible por haberos apoderado de aquello" (8:67-68).

· Una vez había dicho que haría algo al otro día pero no había dicho ''si Allah quiere''. Entonces, Él había advertido: ''Y no digas a propósito de nada: «Lo haré mañana», sino: 'si Allah quiere'. Y, si te olvidas de hacerlo, recuerda a tu Señor, diciendo: ''Quizá mi Señor me dirija a algo que esté más cerca que eso de lo recto.'' y '' tenías miedo de los hombres, siendo así que Allah tiene más derecho a que Le tengas miedo" (33:37).

· Cuando juró no volver a comer miel o tomar sorbete[7] de miel, fue amonestado: ''¡Profeta! ¿Por qué, para agradar a tus esposas, declaras prohibido lo que Allah ha declarado lícito para ti? Pero Allah es el Indulgente, el Misericordioso" (66:1).

En los otros versículos, cuando las responsabilidades del Profeta –la Paz sea con él- estaban bien enfocadas, se declaran los límites de su autoridad. Hay una diferencia clara entre el Mensajero y el mensaje revelado a él, tan clara como entre un ser humano y su Creador.

Los orientalistas niegan la autoridad divina del Corán por temor al Islam. Muchos milagros están asociados con el Corán. Uno de los más claros es cómo estableció tan rápidamente una civilización distintiva y duradera, en la que el Corán fue su cons­ti­tución y su marco. Autorizó reformas administrativas, legales y fiscales para mantener un gobierno amplio en las diferentes comunidades culturales y religiosas. El Corán inspiró una curiosidad realmente científica por investigar la naturaleza y viajar para estudiar diferentes naciones y culturas. Instando a la gente a prestar dinero para las operaciones comerciales y a dejar de el pedir intereses, garantizó que las riquezas crecientes de la sociedad circularan. Por primera vez en la historia, inspiró los programas de alfabetización e higiene públicas como necesarios para la adoración. El Corán, más aún, ordenó la redistribución organizada de excedentes de la riqueza a los pobres y necesitados, a las viudas y los huérfanos, para la ayuda de los cautivos y los deudores, la liberación de los esclavos y para ayudar a los nuevos musulmanes.

Se puede ampliar la lista considerablemente, sólo el Corán consiguió lo que muchas personas habían deseado. ¿Conocemos acaso una idea humana para establecer una sociedad ideal, o al menos, un sistema o una fórmula para solucionar los problemas sociales, culturales y políticos equitativamente?, ¿alguno de ellos ha funcionado o ha durado alguna vez?

Los que niegan la autoridad divina del Corán tienen miedo de su poder y autoridad y temen que un día los musulmanes obedezcan sus órdenes y restauren su civilización. Preferirían que las élites musulmanas, como los demás musulmanes, creyeran que el Corán es un trabajo humano perteneciente a un tiempo y un lugar concretos, y por consiguiente sin relevancia para el presente. Una creencia así, relega al Islam a la situación actual del Cristianismo: un recuerdo tierno de algo que ya se fue.

Esas personas quieren que los musulmanes crean que el Corán pertenece al siglo VII. Admiten, para seducir a los musulmanes, que el Corán está muy avanzado para su tiempo. Sin embargo, ellos se presentan como los avanzados, y los que ofrecen un estilo de vida intelectual y de libertad cultural, y quienes están civilizados, al tiempo que presentan el Corán y el Islam como atrasados. Sin embargo, el progreso científico prueba tanto la exactitud del Corán en los temas relacionados con el mundo fenoménico y nos ayuda a entender mejor el Corán, como los mejores de nuestros conocimientos de las relaciones humanas y la psicología humana han establecido también su exactitud en esos campos.

Afirmar que un hombre escribió el Corán sólo refleja el fracaso de no entender que todos los seres humanos están en deuda con Allah, quien nos ha dado todo. No nos hemos creado a nosotros mismos; nuestras vidas nos han sido dadas, como nuestras capacidades para contemplar, comprender y sentir compasión. Este mundo sutil, variado y renovable nos ha sido dado para que ejercitemos esas capacidades. Además, el Corán es un regalo de la misericordia y no hay ninguna posibilidad de que su autor sea un ser humano.



[1] El Orientalismo es una disciplina académica que nació de las necesidades de la Europa imperialista para poder entender y controlar sus colonias musulmanas. Sus grandes figuras fueron los misioneros o los funcionarios públicos de las colonias. Para más información sobre el desarrollo del Orientalismo, véase el libro informativo de Edward Said, Orientalism (Random House: 1979) Traducción española: Orientalismo. Ed. Prodhufi, 1982.
[2] Según www.encyclopedia.com los libros del periodo más temprano del Cristianismo fueron transmitidos en koiné, una forma popular del griego hablado en las zonas bíblicas desde el siglo IV a. de C. El griego moderno es totalmente diferente.Además, los eruditos cristianos no están seguros de qué lengua había hablado Jesús al predicar: hebreo, arameo o griego.
[3] Nos hace pensar por qué los eruditos cristianos y judíos rechazaron hacer público el texto de los Pergaminos del Mar Muerto. ¿Es posible que afectaran a las interpretaciones cristianas de ciertos pasajes o ideas bíblicas?
[4] En el pasado remoto, algunos grupos de la Chiía dijeron que los versículos del Corán habían sido alterados o suprimidos para privar a Ali y sus descendientes de su legítimo lugar en el mundo islámico. Tusi, un famoso erudito de la Shi'a responsable de dos colecciones de hadices compilados por la Shi'a, rechaza esa aseveración categóricamente, como hace la inmensa mayoría de los eruditos del chiísmo. Tusi tildó de infieles a todos aquellos que aceptaron esa aseveración.
El Corán fue compilado por la siguiente razón: Poco después de la muerte del Profeta, más o menos, 700 musulmanes que habían memorizado el Corán fueron asesinados en la lucha contra Musaylima el Mentiroso. Omar consultó con Abu Bakr la idea de reunir los diversos documentos existentes (escritos sobre huesos de animales, hojas, cuero, etc.) para asegurar que nada podía ser añadido o suprimido. Abu Bakr nombró a Zayd ibn Haris para hacerlo y éste compiló la copia oficial. Los que habían memorizado el Corán revisaron esa copia. Ali no discutió la autenticidad de la copia ni intentó alterarla durante su gobierno de 5 años. Recientemente, varios Coranes —masáhif— de 1.400 años de antigüedad han sido encontrados en Asia Central. Al compararlos con el Corán que ha llegado hasta nuestros días, descubrimos que son totalmente idénticos.
[5] El estudio de los hadices constituye una ciencia exacta entre los musulmanes. El texto del hadiz fue revisado con el texto del Corán tan bien como el otro hadiz aceptado como auténtico. Si había una falta de coherencia, el hadiz en cuestión era descartado de inmediato. Después de varias generaciones que vivieron después de la muerte del Profeta –la Paz sea con él- , fue desarrollado otro método para asegurar su autencidad: el estudio de las biografías de los que informaron del hadiz. Esta ciencia produjo enormes cantidades de literatura biográfica. Si había una interrupción en la cadena de la transmisión isnad, o si uno de los transmisores había tenido una cualidad reprobable, el hadiz era rechazado de inmediato.
[6] El Yihad es esforzarse en el camino de Allah (nota del traductor).
[7] Una bebida de miel (nota del traductor).
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