¿Cuál es la perspectiva islámica en cuanto a la anticipación del Mesías y del Mahdi?

Mesías es el nombre o atributo de Jesús, la paz sea sobre Él. Mesías significa en hebreo «bendito», por lo que este nombre habría sido empleado en él debido a la admiración de sus méritos y virtudes. Se ha relatado que recibió este nombre por varias razones: estaba protegido de todo tipo de pecados; su contacto físico curaba enfermedades con el permiso de Dios; viajaba frecuentemente e hizo que su mensaje fuera escuchado en todas partes.

Mahdi literalmente significa aquel que ha abrazado la fe y ha sido así guiado al «camino recto». Mahdi también alude al salvador, quien vendrá cuando la tiranía y la injusticia dominen el mundo; reestablecerá la justicia, hará al Islam dominante, y será un descendiente del Profeta (Ahl al-Bayf).[57]

Aguardar a un salvador en diferentes épocas cuando el credo básico de la creencia es ignorado, cuando abandonar los deberes religiosos se ha hecho algo tan común, y la conducta correcta impuesta por la fe ha sido olvidada en el mundo, es algo que ha acaecido con anterioridad en la historia. Judíos, cristianos, y un gran número de personas antes de ellos vivieron con la esperanza de la llegada un salvador, especialmente cuando tuvieron que enfrentarse a la injusticia y el sufrimiento. A lo largo de las épocas de la misión profética, ésta fue representada por una cadena de mensajeros, siempre era un Profeta o un Mesías por quien la gente esperaba. Después del Mensajero de Dios, la gente no esperó durante más tiempo a un mensajero, en su lugar están aguardando un revitalizador o un salvador, un guía o mahdi del linaje del Profeta. Este mahdi ha sido nombrado Mahdi al-Rasul, debido a la percepción de que el Mahdi será enviado como un mensajero de Dios y hay signos de su superioridad sobre el Fuqaha al-Arbaa (cuatro grandes juristas del Islam: Imán Azam, Imán Malik, Imán Shafi’i y el Imán Ahmad ibn Hanbal), santos en todas las categorías, e incluso el Qutb al-Irshad («Maestro de Maestros», un título otorgado a los santos excepcionales que aparecen tan sólo siglos después del anterior).

El Islam y la previsión del Mahdi

En religiones como el Judaísmo y el Cristianismo, los creyentes siempre han aguardado un Mesías o un Mahdi, quienes salvarán a los fieles de padecimientos y enseñarán a los demás la fe. Tal anticipación refuerza el poder espiritual de los creyentes y estimula su determinación por el renacimiento. Puede ser discutido que la notoriedad de profetas como Moisés y Jesús fue, hasta cierto punto, una consecuencia de este tipo de expectación. Gente que se reunía en torno a ellos expresó: «¡Él es la poderosa voluntad y determinación de las que proclamaron buenas nuevas los anteriores mensajeros!». De acuerdo con el Nuevo Testamento (Mateo 3:11) el Profeta Juan —«el Bautista»—, dijo: «En verdad te bautizo con el agua para apartar el arrepentimiento; pero el que viene después de mi es más poderoso que yo; cuyo calzado no soy digno de llevar; debe bautizarte con el Espíritu Santo y con el fuego». Aunque él fue también un profeta, cuando escuchó a Jesús, el joven más entusiasta de Nazaret, y quien era a su vez su primo, vio su entusiasmo e influencia sobre la gente, y dijo: «¡Este es el Mesías por quien habíamos estado esperando!». Las buenas nuevas de Juan elevaron notablemente el entusiasmo y las expectativas en la comunidad, y su testimonio en beneficio de Jesús aceleró el proceso de fe de los apóstoles en él, fortaleciendo su creencia.

Los Hijos de Israel han aguardado siempre al Mesías. Cuando se dieron cuenta de ciertas características del salvador descritas en el libro sagrado, su antelación se convirtió en un fuego ardiente interior, exhortándolos hacia una ulterior investigación. No obstante, durante las traducciones de las escrituras, o el modo en que éstas fueron transmitidas de generación en generación, algún tipo de neblina cubrió este importante asunto, haciendo imposible ver qué se hallaba detrás. Perdidos en esta abrumadora bruma, los Hijos de Israel se confundieron en su perspectiva y se obcecaron en la negación, aunque el salvador por quien habían estado esperando estaba ante ellos. Negaron al Mesías que abrazó a cada uno con perdón y compasión, diciendo: «Tú no eres aquél que llaman el Mesías».

Después de Jesús se esperó a otro salvador. El advenimiento de la Dignidad de la Humanidad, el Profeta Muhammad, fue previsto, todos sus atributos habían sido excelentemente definidos y considerados. Las buenas nuevas de dicho advenimiento fueron anunciadas por Jesús y por los mensajeros que vinieron antes que él. Bahira, el monje cristiano, expresó su anhelo por el advenimiento del Salvador cuando dijo al Mensajero — que integraba una caravana comercial hacia Damasco—: «Tú serás el último Profeta, espero vivir hasta el día en que tú declararás tu misión, y podré servirte acarreando tu calzado». Zayd (tío de Omar, su hijo Said ibn Zayd fue uno de los Compañeros —de entre las diez personas a las que les fue prometido el Paraíso—) expresó la misma previsión cuando dijo en su lecho de muerte: «Sé que una religión aparecerá muy pronto, la sombra de está se halla por encima de vuestras cabezas. Pero no sé si podré sobrevivir hasta ese día».[58] Sin embargo, hubo muchos otros que fracasaron al no contemplar la señal delante de ellos, negando su persona al decir «Tú no eres Él». No aceptaron su mensaje ya que iba en contra de sus intereses o él no pertenecía a su linaje; pero las buenas nuevas, conocidas durante muchos años, de que un salvador vendría, incitaron a que los primeros Compañeros abrazaran el Islam y que los Ayudantes de Medina garantizaran su compromiso con el Mensajero de Dios en Aqaba. La previsión de un Mesías tuvo una gran influencia en la formación del vínculo entre el Profeta y sus Compañeros, a pesar de las muchas provocaciones e intentos de afrenta por parte de los politeístas para desanimar a los seguidores. Los creyentes se mantuvieron firmes ante el revés en la Batalla de Uhud y la Batalla de la Trinchera. Además de la personalidad, aspecto, mensaje, convicción, seguridad, devoción, lealtad e intelecto del Profeta, no podemos negar la función que esta previsión desempeñó en la propagación de su mensaje.

Orígenes de la previsión del Mahdi-Mesías en la religión

Podemos encontrar casi un centenar de Tradiciones del Profeta que indican el regreso del Mesías al final de los tiempos y cómo será este regreso. Al menos cuarenta de estas Tradiciones son verificadas de acuerdo con el criterio determinado en los estudios de los hadices; estas son consideradas fidedignas por los expertos. Otra veintena de estas cien tradiciones son enumeradas como hasan, que aunque no sean tan seguras como las auténticas Tradiciones, su cadena de transmisión es considerada digna de confianza. De veinte a treinta hadices del resto de Tradiciones poseen en su autenticidad una legitimidad más débil. Por citar un ejemplo, es relatado por Bujari, Tirmidhi y Musnad que el Mensajero de Dios dijo: «Por Dios, en cuya mano poderosa mi alma se halla, el descendimiento de Jesús, hijo de María, quien fue un soberano justo, entre vosotros, está cerca. Él detendrá las acciones del canalla, revocará el impuesto per capita—impuesto de capitación— y distribuirá bienes en abundancia. La propiedad será tan vasta que nadie la aceptará como caridad». En otro hadiz relatado en Muslim y Abu Dawud, el Profeta dijo: «Cuando Jesús, hijo de María, descienda, el gobernador de los musulmanes le pedirá: “Ven y dirige la oración para nosotros”. Jesús dirá: “No, vosotros sois soberanos los unos de los otros, esto es una bendición de Dios para la comunidad musulmana”».

No hay versículo en el Corán que haga una referencia manifiesta sobre este asunto. Sin embargo, algunos sabios prominentes, como Kashmiri de la India, quien compiló Tradiciones relacionadas con este tema, elige cuatro versículos que son considerados para señalar el descendimiento del Mesías hacia el final de los tiempos.

  • Él debe hablar a la gente en la niñez y en la madurez. Y debe ser honrado. (Al Miran 3:46)
  • Y no habrá nadie de la Gente del Libro que no creerá en él antes de su muerte. (Nisa 4:19)
  • Y la paz sea conmigo en el día que nací, y en el día en que muera, y en el día que seré resucitado a la vida. (Maryam 19:33)
  • Y (Jesús) debe ser un Signo (para el advenimiento) de la Hora (del Juicio). (Zujruf 43:61)

Podemos ofrecer también dos ejemplos de las Tradiciones acerca del Mahdi: «El Mahdi surgirá de entre nosotros, Ahl al Bayt. Dios le dará la victoria en una noche. Mahdi procede de los hijos de Fátima».[59] «Incluso si quedara un día para que aconteciera el fin de este mundo, Dios enviará a una persona de Ahl al-Bayt para llevar justicia al mundo de la tiranía».[60]

Como una obra de Su Misericordia, Dios Omnipotente, tras cierto tiempo de desunión, nos ha enviado un renovador, un revitalizador, un respetado regente, un santo, un maestro perfecto, otro ser bendito como el mahdi. Personas como estas han eliminado la desunión, restaurando y protegiendo la fe. Bediüzzaman propone como ejemplo a Mahdi al Abbasi en el ámbito político, Abd al-Qadir Yilani, Shayj Naqshbandi, aqtab al-arbaa (cuatro grandes santos: Abd al Qadir Jilani, Ahmad Badawi, Ahmad Rufai, Ibrahim Desuki), y doce imanes en el campo espiritual, diciendo: «Ya que éste es el camino de Dios, Él enviará definitivamente una resplandeciente persona de Ahl al-Bayt, quien será el más importante jurista, revitalizador, soberano, educador, maestro, y el más santo frente a la cruel maldad aproximándose el final de los tiempos». Bediüzzaman también responde a los interrogantes acerca de la debilidad de la veracidad de las Tradiciones relacionadas con el Mahdi: «¿Existe algo que no sea criticado de alguna forma u otra? Algunos eruditos señalan con indignidad que incluso Ibn al-Yawziya, un gran erudito de los hadices, señaló algunos hadices auténticos como falsos. Cada hadiz débil o inventado no necesariamente significa que sugiera un mensaje erróneo. Un hadiz endeble quiere decir que su cadena de transmisión no certifica su autenticidad al cien por cien, pero su mensaje bien podría reflejar la verdad».[61]

El regreso de Jesús

Algunos eruditos islámicos consideran el descendimiento de Jesús como el de una persona que estaría en oposición a la sabiduría divina de Dios Omnipotente. Prefieren pensar que acontecerá el descendimiento de una «personalidad colectiva espiritual». Otros eruditos han interpretado los versículos coránicos y Tradiciones de muy diversa forma. Bediüzzaman, por otra parte, no descarta la posibilidad del advenimiento de Jesús en forma de persona, recalca más la personalidad espiritual, e interpreta este descendimiento como la aquiescencia del mundo cristiano hacia el Islam. También sostiene que la llegada de Jesús como persona no podría ser una posibilidad tan distante: «El Glorioso Soberano, Quien envía ángeles de los Cielos a la Tierra en todo momento, Quien a veces los transforma en representaciones humanas como cuando el ángel Gabriel se presentó ante Dihya (un Compañero del Profeta), Quien hace que los seres espirituales del reino de los espíritus vengan a este mundo con la forma de un hombre, o de difuntos santos en un cuerpo imaginario, ciertamente vestiría a Jesús con una forma humana que esta viva y reside en el cielo mundano, incluso si ha viajado al más distante fin de la vida eterna y haya realmente muerto, y lo enviará para tan consistente resultado». Bediüzzaman nunca se adentró en profundidad en relación a estos detalles, que existen en ciertos relatos por su parte.

Declarar ser el Mahdi es una perdición

Mahdi-Mesías es un asunto que no sólo ha sido largamente denigrado, sino que también ha sido explotado por incrédulos que intentan confundir a los creyentes. Algunos de aquellos que hacen tales declaraciones son impulsados a ambientes públicos por medio de ciertos poderes fácticos y son empleados en contra de los musulmanes.

Creo que el advenimiento del Mesías como un personaje espiritual no se halla tan distante en el futuro. Puede de hecho tener lugar que este espíritu o ente, descienda, y nadie ha de oponerse a esta posibilidad. El advenimiento del Mesías como figura espiritual simplemente significa que un espíritu de compasión o un fenómeno de misericordia acontecerá en primer plano, una brisa de clemencia soplará sobre la humanidad, y los seres humanos se comprometerán y estarán de acuerdo los unos con los otros. Los signos de este fenómeno se hallan ya presentes entre nosotros: Los musulmanes son invitados algunas veces a las iglesias para leer el Corán, es un hecho aceptado hoy en día por muchos fieles de otras religiones que el Profeta Muhammad es un Mensajero de Dios, y que el Corán es una revelación divina. Ciertas personas se declaran a sí mismas como «musulmanes-cristianos». No me parece impropio considerar esto como una introducción al espíritu del Mesianismo.

Abusar de las expectativas por el advenimiento del Mahdi y el Mesías

Muchos individuos a lo largo de la historia islámica pueden ser enumerados por haber alcanzado una categoría cercana a la de Mahdi. Si citamos un ejemplo, como el Mahdi de los abasíes, la misericordia de Dios sea sobre él, puede ser considerado como un profeta en un sentido si tomamos en cuenta sus importantes reformas, el camino correcto que seguía, su respeto por sus antepasados, su veneración por los Compañeros, así como sus ideas moderadas y justas acerca de los asuntos religiosos. Entre los omeyas, Omar ibn Abd al-Aziz fue un profeta en este sentido. Es también posible mencionar a algunas sobresalientes figuras, desde Abu Hanifa al Imam Rabbani Faruq al-Sarhandi, así como al Imán Ghazzali y Mawlana Jalid Baghdadi, puesto que se considera que han tenido características del Mahdi. Tales personas sirvieron al Islam en suma sinceridad, sin hacer falsas declaraciones o aspirando a intereses personales, y nunca afirmaron ser Mahdi. La gente que advirtió sus virtudes se les unió, formando un círculo de generosidad. Sin embargo, siempre han existido algunos oportunistas que quisieron explotar tales consideraciones.

Incluso mientras el Mensajero de Dios se encontraba entre nosotros, muchos farsantes y embusteros como Musaylima, Tulayha, Aswad al-Ansi y Sayaj afirmaron ser profetas. Además, en cada época algunos han sostenido ser «la persona que vendrá al final de los tiempos». De manera similar a las personas mencionadas anteriormente y a los ocho Dayals quienes expresaron «Yo, también, soy un profeta», poco después de la muerte del Mensajero de Dios hubo gente en cada era de alma enferma que manifestó «Yo soy el Mesías» y fueron más lejos en sus aspiraciones al hacer pública la nefasta declaración de que el Mensajero de Dios fue enviado a los árabes, mientras que ellos habían sido enviados a la comunidad mundial. Por otra parte, se relata en las Tradiciones concernientes al Mahdi que el Profeta dijo «Alguien de mi familia aparecerá y su nombre será parecido al mío»[62]; es decir, se ha señalado que el nombre del Mahdi será similar a los nombres del Profeta, por ejemplo, Muhammad o Ahmad; un gran número de personas han cambiado sus nombres para hacerlos cuadrar con este hecho.

De acuerdo con lo que fue señalado por Shatibi por ejemplo, Abu Mansur el gobernador de la secta llamada Mansuriya, se honraba a sí mismo con el nombre de «kisf», que literalmente significa «pieza», declarando ser el Mesías y refiriéndose a sí mismo con el Sagrado versículo «Y aunque viesen un pedazo del Cielo que esta cayendo para castigarlos dirían: Son nubes amontonadas», (Tur, 52:44). Señalando este pasaje y declarando que él era dicho kisf, pronto reunió a seguidores en torno suyo, como si efectivamente hubiera descendido del Paraíso. Ignorando el verdadero significado del versículo, y sólo tomando en cuenta el argumento del descendimiento desde los Cielos, alegó ser el kisf mencionado en este versículo, considerándose como una piedra que ha descendido sobre la humanidad. De manera semejante a lo que Shatibi declaró, Ubaydullah de los Rafizites, quien se autoproclamó como el Mahdi, tuvo dos consejeros, Nasrullah y Fath. Nasrullah significa en árabe «la ayuda de Dios», mientras que Fath significa «victoria». Como si quisiera justificar su estatus, este supuesto Mahdi convenció a estas dos personas con el argumento «Vosotros sois aquellos a los que el capítulo de Nasr en el libro de Dios hace referencia; como el versículo seguramente nos indica, la promesa de que el Islam será abrazado por la gente en multitudes, se hará realidad por medio de nuestros esfuerzos»:

  • ¡Agradece a tu Señor, y glorificale con Su alabanza, rogándole el perdón para ti y para tu comunidad, pues ciertamente Él es Remisorio, e inmenso en Su aceptación del arrepentimiento de Sus siervos. (Nasr 110:1-3)

Estos dos ejemplos, relatados por un hombre de la importancia de Shabiti, son suficientes para suministrar evidencias sobre cómo los nombres y atributos pueden ser denigrados, cómo pueden ser empleados en aras del desorden, y cómo incitan al derramamiento de sangre en una zona geográfica en concreto.

El asunto concerniente a la espera de un salvador y la arbitrariedad y el abuso ante dichas expectativas no ha quedado limitado sólo a la vida religiosa. Alguna gente, por ejemplo, aguardó un salvador en términos económicos mientras otros lo hicieron en un contexto social. Los que esperaban un salvador para la economía, concentraron su atención en Karl Marx durante un período caótico de Europa, manchado de sangre por determinadas revoluciones secundadas por los obreros y el proletariado. Tal gente tuvo en elevada consideración y estima sus obras El Capital y El Manifiesto Comunista, escritas en colaboración con Engels, y así lo consideraron como el salvador de la humanidad, en particular la clase trabajadora (el proletariado). El Dr. Ikbal declaró en referencia a Marx en la publicación Payam Mashrik (Noticias del Oriente):«Un profeta sin libro sagrado, que expresa el punto de vista del pueblo»; describe después a Marx como un ignorante, mal educado, quien después de diversos tipos de expectativas, es un impío, y dicho Marx fue efectivamente acogido por algunos como el Mesías. Del mismo modo, desde Lenin hasta Trotsky, muchos otros han sido alabados como salvadores. En ocasiones, en el mundo islámico a su vez, ciertos personajes también han sido contemplados como salvadores en casi todos los países, desde Egipto hasta Sudán y desde Siria a Somalia. Algunos han llegado a tal extremo en su apostasía, ignorancia, despreocupación e incredulidad que dijeron: «Muhammad fue el Profeta de los árabes, o de Medina; pero éste es el nuestro».

Varios profetas surgen de entre los seguidores del pensamiento Rafizita a lo largo de la historia. De manera similar al argumento de que la persona que fundó el Estado Muwahhideen fue el Mahdi, muchos grupos políticos que surgieron durante la época de los Omeyas y Abasíes fueron convencidos de que sus líderes eran Profetas. El primer soberano del Califato Fatimí —Ismailí, una rama del Chiísmo—, establecido en el norte de África, y que ejerció su poder después sobre Egipto, fue considerado Mahdi por aquellos que fundaron y sustentaron al estado. Ubicando a un niño en el trono, se reunían en torno a este pseudo-salvador a quien consideraban como el nieto del Profeta, abusando y excediéndose así en relación al tema del Mahdi y del Mesías. Además, los fatimíes declararon su independencia provocando más tarde desordenes así como la división en la comunidad musulmana durante una época en la cual los musulmanes sufrieron severamente a manos de los cruzados y los mongoles.

En cuanto a la historia reciente, se podría decir que este asunto del Mahdi-Mesías hubiera proporcionado el lugar predilecto donde el desorden pueda campar a sus anchas. Un gran número de gente ha hecho mal uso de dicho asunto, desde el Mahdi de Somalia hasta el gran Mahdi de Sudán; el último fue asesinado e incinerado por los ingleses y sus cenizas fueron esparcidas en el río Nilo —El Dr. Ikbal escribió un gran tratado acerca de este tema—. También nos encontramos con Bahaullah, alabado como el Mesías Prometido, y Gulam Ahmad, comprometido con las técnicas yoga y la meditación hindú, y quien tenía la tendencia de manifestar el poder del alma y la visión de alucinaciones cuando se sentía mareado, debido a su ascetismo. Esta última persona se hacía llamar, respectivamente, mujaddid (revitalizador de la religión), el Mahdi Prometido, el Imán Esperado, y finalmente el Mesías Prometido. Después de éste apareció Eliyah Muhammad en los EEUU, quien se autoproclamó como profeta.

Un caso particular en este punto es la tentativa chií de mantener la idea del Mahdi bien establecida entre sus pautas y programas declarando que «Uno de los doce imanes se ha escondido en algún lugar mientras éste sigue vivo, para ser capaz de aparecer en un momento ulterior». Es bastante irónico que esperen que el salvador, protegido de la maldad de los abasíes, hará súbitamente aparición como si surgiese desde la parte posterior de la Montaña Qaf,[63] durante el tiempo del Dayal (El Anticristo), mucho peor de lo que fue expuesto bajo el mandato de los Abasíes. Esta expectativa debe ser investigada también en términos de los fundamentos de la fe.

La expectativa de un Hércules perfecto ha sido siempre una característica perpetua de las naciones oprimidas y perseguidas. Muchas almas pasivas, débiles y perezosas que se han sellado completamente a la abolición de las falsas creencias a través de sus propios esfuerzos, están ocupadas aguardando a tal Heracles que descenderá del cielo. Lo cierto es que existe tal realidad y podemos encontrar una predisposición a aguardar a dicho Mahdi también en el pensamiento sunnita. No obstante, al Mahdi, tal y como es concebido por la Ahl al-Sunna, no se le han atribuido de ninguna manera características sobrenaturales. Por el contrario, es considerado como el gobernador que guiará a la sociedad al Islam, como un hombre de ciencia, corazón y espíritu.

Es necesario estar atento y vigilar las injusticias e iniquidades

Habiendo sido objeto de abusos a lo largo de la historia, la creencia en el Mesías y el Mahdi podría estar expuesta todavía a la explotación, mientras mentirosos que declaran ser profetas así como imitadores del Mahdi y supuestos seijs podrían surgir. Si una persona puede afirmar ser el Mesías, como Gulam Ahmad hizo, es entonces necesario estudiar y analizar el asunto con respecto a los fundamentos de la fe. ¿Qué pretende con tal declaración? Si está tratando de decir que el Mesías se ha introducido en él, del mismo modo que alguna gente ha atribuido un carácter divino a Jesús, y él se considera partícipe de algo parecido, entonces no es más que incredulidad, de acuerdo con la fe musulmana; la palabra «desviación» es un termino muy poco riguroso para tal situación. Sí, tal declaración es una descarada mentira.

A través de estas palabras y afirmaciones tal persona puede pretender decir que se halla en un viaje espiritual en torno a Jesús «el Mesías», y que aquellos que lo observan son capaces, en cierta forma, de ver un (tipo de) Mesianismo a través de él, debido al nivel que ha alcanzado. Si esto es lo que significa, no es más que una paradoja, una persona que ha alcanzado dicho nivel nunca haría tal afirmación. Además, declarar ser una persona de tal categoría espiritual es el colmo de la vanidad.

Abd al-Qadr al-Jilani pudo haber sido realmente un Mahdi, aunque nunca había declarado tal cosa. También, Muhammad Bahauddin Naqshbandi podría haber sido un Mahdi genuino; pero nunca se atribuyó tal grado. Aunque igualmente merece ser tratado como Mahdi en este sentido, el Imán Rabbani ni siquiera se consideró digno de la cualidad del ser humano. Para hablar con más franqueza, aquellos que pertenecen a la perspectiva mencionada anteriormente son quienes evitan las pretensiones y las búsquedas de un grado y estatus espirituales elevados.

Se requiere un análisis perfecto para tales exigencias: ¿Es una asociación errónea originada por compartir el mismo nivel de espiritualidad?[64] ¿Es un error derivado de sobrestimar a la sociedad? ¿Es la expresión confusa de la misma sociedad? ¿O sería más bien que esta persona realmente cree ser el elegido? Si realmente lo creen así y afirman ser el Mahdi, entonces es una señal obvia de vanidad, desviación, y una declaración infundada que debería ser impugnada. Si, del mismo modo, sostienen ser el Mesías, entonces no es sino el peor tipo de incredulidad. Nadie puede afirmar «Yo soy el Mesías», tal y como Jesús el Mesías hizo y quien nos dejó, marchándose como profeta. La esencia del caso es que alguien que declara ser el Mesías está afirmando que es un profeta, es decir, está blasfemando. Si una persona nacida de ciertos padres afirma ser el Mesías, quiere decir que ellos también han sido reencarnados, una idea que no tiene cabida en la creencia islámica, donde tal declaración es considerada como una desviación o escepticismo. Desde esta perspectiva, nunca nadie intentaría ofrecer tal argumento si sigue el camino de Ahl al-Sunnna y camina bajo la luz del Profeta.

Como he mencionado previamente, Bediüzzaman Said Nursi llevó más allá la idea que establece que si existe una necesidad del Islam, la religión manifiesta, de expresarse de nuevo a sí mismo en varios lugares del mundo, el Mesías regresará enseguida, incluso si se hallara en el rincón más remoto del otro mundo. Sin embargo, para difundir la luz sobre su perspectiva general, él interpretó el descendimiento de Jesús como una figura espiritual. Después planteó que el Mesías sería representado por un grupo o sector de la sociedad. Pero, en este contexto, proporcionar un nombre particular, o percibir la figura de Jesús personificado en otra persona, o quizás declarando que una persona específica es el Mesías, sea dicha persona Mehmed II el Conquistador, o el Imán Rabbani, es en esencia incredulidad. Una afirmación desfavorable que los verdaderos creyentes son temerosos de expresar, más bien se encuentran alerta para evitarlo.

Alguna gente ingenua podría fácilmente llamar a aquellos que sobrestiman como «Mahdi». Como hemos tratado de resaltar, no obstante, incluso si el Mesías viniera y descendiera en persona, no lo haría como profeta. El hecho de que él respete la guía actual de los musulmanes además de que el Mensajero de Dios, Muhammad, fuera el último profeta, indican por igual que él tampoco descenderá como un profeta ni su espíritu entrará en otro. Si él apareciera como una figura espiritual, tampoco aquellos envueltos en este carácter espiritual ni la principal figura comparecería con tal afirmación. Del mismo modo, la persona en cuestión, o más bien el personaje espiritual, que merece los atributos del Mahdi, no afirmaría ser el Mahdi ni los otros harían tal aserción. De este modo, incluso si no se consideran como el Mesías, si una persona permanece en silencio frente a la manera de sobrestimar de los demás en relación a que él se proclama el Mesías o el Mahdi, esto significa que permanece en silencio frente a la desviación y el escepticismo, dependiendo de la gravedad de la afirmación. Por consiguiente, esta persona merecería ser denominada como «maldad muda», basándonos en las declaraciones del Mensajero de Dios.[65] En efecto, si alguien es señalado como «el Mesías» pero, por otra parte, permanece perentoriamente callado y no intenta advertir a los demás sobre esta desviación, entonces dicha persona no es más que una «maldad muda». Si la persona en cuestión se pasea diciendo «Yo soy el Mahdi», en efecto sobresalen en la desgracia y han sido peligrosamente desviados del camino. Está fuera de toda duda que un musulmán nunca aprobaría ninguna de estas declaraciones.

Este tema, destinado a ser profanado a lo largo del tiempo, se ha convertido desafortunadamente en herramienta explotada por los enemigos de la religión, empleada para difamar a los creyentes honestos. Por otra parte, algunos otros son respaldados por ciertos poderes para aparecer con dichas declaraciones y emplearlas contra los musulmanes. Estos casos bien podrían saltar a un primer plano en un futuro cercano o lejano, justo como hicieron en el distante y reciente pasado. En Turquía, la gente que se ha desviado, así como los que no creen nada, el ignorante con diplomas, y representantes de la violencia que gobiernan sobre el destino de la nación turca o las naciones musulmanas a lo largo y ancho del mundo bien podrían tomar ventaja de la espera del Mahdi-Mesías y explotar el significado de dicho título en nombre de sus conspiraciones. Esto será realizado en nombre de falsos musulmanes a través de la explotación de los conceptos islámicos y condenando a los musulmanes honestos al exterminio. Es un peligro en particular durante la actual fase en la cual los musulmanes alrededor del mundo están sufriendo opresión; las masas son presionadas. Por consiguiente, es de suma importancia que la precaución y la prudencia sean adoptadas contra las intrigas y la explotación de tales conceptos.

[57] Abu Dawud, Mahdi, 4, 5; Ahmad ibn Hanbal, Musnad, 1/99.

[58] Ibn Sa‘d, Tabaqat al-Kubra, 1/162; Tabari, Tarikh al-Umam wa’l-Muluk, 1/529.

[59] Ibn Maya, Fitan, 34; Darimi, Mahdi, 1

[60] Ahmad ibn Hanbal, Musnad, 2/117-118.

[61] Nursi, Bediüzzaman Said, Las Cartas, XIX Carta, IV Señal, The Light, Inc., Nueva Jersey: 1998.

[62] Tirmidi, Fitan, 52; Abu Dawud, Mahdi, 4; Ahmad ibn Hanbal, Musnad, 1/376, 377, 420

[63] La teología islámica reconoce la existencia de esta montaña denominada Qaf, sin embargo, no hay información registrada sobre su naturaleza. Bediüzzaman brevemente explica en su «Muhakemat» (Primer Artículo, 12ª. Introducción, 3ª. Edición) que el horizonte mismo podría ser dicha montaña, tal y como se piensa que el mundo está rodeado por esta montaña. Él después sostiene que podría ser una montaña que aparecerá en el Paraíso, pero su base se halla en este mundo. Es empleada en cuentos orientales para indicar distancias inalcanzables, misiones imposibles y destinos misteriosos.

[64] Aquí podemos dar el ejemplo de Khidr,  el amado servidor de Dios y un importante personalidad en el Sufismo. Posee una elevada categoría espiritual y quienes alcanzan este rango a través del trabajo espiritual son algunas veces confundidos con el Khidr mismo (para una lectura completa, veáse: Said Nursi, Las Cartas, The Light, Inc., Nueva Jersey: 1998)

[65] Ibn Qayyim, Jawziya, Jawab al-Kafi, p. 69, 113; Nawawi, Sharh al-Sahih al-Muslim, 2/20.

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